La posición comunista de Kollontai contra la posición feminista de Yolanda Díaz y el reformista PCE

La Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, abanderada del feminismo e integrante del PCE, nos define qué es la libertad, haciendo alusión a la lucha de las mujeres, en general, para luego añadir un comentario sobre la brecha salarial de las obreras:


“La libertad es que una mujer trabajadora pueda mirar a los ojos a su empresario y decirle que quiere cobrar lo mismo que el hombre que tiene al lado”. Se referencia la cuestión económica del salario como punto referente para las mujeres trabajadoras, es decir, la obrera persigue la igualdad de explotación con el obrero, una “explotación justa”

Obviamente ni esa es una consigna comunista, la cual sería el fin de la explotación asalariada para el proletariado, y la cual sufre especialmente la obrera, ni tampoco es una consigna táctica acertada, la cual en esencia para el proletariado de cualquier género es la organización de su partido independiente, sin el cual está perdido, pero claro, eso no lo va a decir una representante del PCE que se autoidentifica como EL PARTIDO, lo cual ya hemos demostrado falso de manera bastante evidente con su consigna reformista, pero es que además en las relaciones laborales capitalistas, el feminismo trata dicha cuestión de manera errónea y hace parecer que ante el mismo trabajo la mujer cobra menos y la realidad es que eso es falso. Las diferencias de salarios entre hombres y mujeres se explican principalmente en que las mujeres, debido al trabajo doméstico no remunerado, trabajan menos tiempo que los hombres en empleos remunerados, entre otros factores como trabajos con bajos salarios o menor acceso a puestos superiores. Para Yolanda Díaz y demás representantes del feminismo, una mujer cobra menos por ser mujer, por su género y, si hacemos una lectura más profunda, se señala, según sus posturas, al privilegio del hombre sobre la mujer por el patriarcado – sin entrar aquí a valorar el uso errado que le da el feminismo a dicho concepto-. Sin embargo, para los comunistas el motivo que fuerza a las mujeres a permanecer en su situación precaria se debe a la división sexual del trabajo, la propiedad privada y las clases sociales contrapuestas inherentes a ella (burguesía y proletariado). Unos son explotadores y otros explotados.

El capitalismo genera intrínsecamente relaciones sociales desiguales ya que la propia base económica esta sustentada en la explotación, la cual impregna todo desde sus comienzos y la alimenta aunque por otra parte tiende a la igualdad social entre el proletariado, esta no se puede imponer por la propia economía que también favorece lo contrario, por eso, aún a día de hoy, con todas las conquistas de igualdad legal que las sufragistas y el resto del movimiento feminista en las leyes burguesas proclamaban como la clave para acabar con dicha cuestión, han fracasado, los problemas estructurales y sistémicos, que generan realmente la desigualdad para las mujeres, no han desaparecido.

Es entonces el sistema capitalista lo que debemos destruir para desarrollar un sistema socialista en el que se disponga realmente la posibilidad de repartir estos trabajos domésticos y de cuidados que lastran a la mayoría de mujeres trabajadoras y un acceso al trabajo. Además, Yolanda se refiere a la “libertad” como tener la oportunidad de plantarle cara al patrón o jefe de turno. Ya hemos dicho que su consigna es falsa pero es que además esencialmente tampoco hay ninguna libertad para el proletariado en exigirle a un patrón “mejor explotación”, eso realmente es culto a la opresión. Ser libre implica tener el conocimiento de la realidad y la utilización de este conocimiento para transformarla. Lo que Yolanda y el feminismo nos propone es realmente apología de la opresión y la explotación capitalista. La libertad para la obrera y el proletariado en general, la igualdad real se conseguirán destruyendo los cimientos del sistema corrupto del capital y las instituciones estatales burguesas.

Enfrentarnos al empresario, en el ámbito de la lucha económica, es una labor fundamental para nosotras, siempre haciéndolo desde la máxima de unir a la clase obrera y ofrecer nuevas conquistas al proletariado. No se trata de enfrentar a ambos géneros en pos de conquistas individuales, no se trata de buscar medrar en una empresa y cobrar igual que los altos ejecutivos. Debemos plantear que lo que viven los trabajadores de cada centro de trabajo (mujeres y hombres) es el modo de producción capitalista, este es el sistema que está detrás de todos los perjuicios que provoca en nuestra vida, en nuestra economía y en nuestra salud. La única solución permanente se dará educando en la teoría política revolucionaria para organizar y guiar al proletariado en su lucha por la revolución socialista, la dictadura del proletariado, será llevando a las mujeres y hombres obreros a luchar como iguales por una nueva sociedad sin explotación ni opresión.

Kollontai nos recuerda cuál es la propuesta de las feministas en su época, y que continúa a día de hoy siendo en esencia la misma. A la vez nos señala el camino revolucionario que nos espera a las mujeres obreras, y al resto de nuestra clase social:

“¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le da igual si su patrón es hombre o mujer.”. El día de la mujer. 1913. Aleksandra Kollontai.