La relación entre el recrudecimiento de la derecha y el fascismo y los ataques lgtbfóbicos

Estos meses las agresiones contra el colectivo LGTB son noticia casi diaria. Sin tener ya en cuenta la cantidad de gente que no aparece en los titulares, como los numerosos casos de mujeres trans que acaban en la calle o viven en situación de extrema violencia diaria. El último caso mediático tras la supuesta denuncia falsa de un hombre agredido en principio por un grupo de encapuchados que habrían ido organizadamente a agredirle, escribiéndole en el cuerpo a cuchillo “maricón”. El agredido ha retirado la denuncia, quedando una historia incoherente bajo la cual no debemos descartar que haya sufrido presiones para retirar la denuncia y decir que la agresión fue consentida, esta hipótesis coge fuerza además sabiendo que la mayor parte de las agresiones no se denuncian. Finalmente, este caso ha resultado ahora para la reacción un argumento perfecto bajo el que confirmarse en que al ser una “denuncia falsa” se “demuestra” que la violencia contra el colectivo son casos aislados. Se incluye a toda la reacción, incluyendo a los declarados “comunistas” del Frente Obrero y a su adalid revisionista Roberto Vaquero, a proclamar lo exagerado y falso de la violencia homófoba y tránsfoba.

Estos casos nos demuestran que el fortalecimiento de la derecha más reaccionaria y los fascistas es cada vez más evidente, no solo en todos los ataques al colectivo que han acabado con muchas vidas, también en los vandalismos en las sedes de UGT o Podemos con consignas franquistas y reaccionarias; (no olvidemos que para estos sujetos hasta el más tibio y demagogico reformismo es “comunismo”), en el crecimiento y fortalecimiento de organizaciones políticas fascistas o en las dedicadas a la desocupación, etc. Los discursos patologizantes y criminalizadores hacia las personas LGTB son fomentados por la propia burguesía a través de numerosos canales, organizaciones y asociaciones financiadas por los destacamentos más reaccionarios de esta clase social.

Con el crecimiento de estas organizaciones, que instigan ataques contra las personas LGTB, se generan discursos que criminalizan a las personas migrantes, tergiversando la realidad de sus circunstancias, hablando del “peligro” del efecto llamada y otras sandeces que ignoran deliberadamente la responsabilidad del imperialismo y su política de guerra encabezada por la OTAN. Los intereses de la burguesía imperialista son los que han provocado la migración de numerosas poblaciones en África al destruir y expoliar sus países, dedicándose luego a fortificar las fronteras para tratar que el máximo número de las personas que tratan de huir acaben ahogados en el mar.

Los grupos fascistas organizados también afectan a la organización de la clase obrera y los comunistas, dado su carácter contrarrevolucionario y reaccionario, que se presentan como solución a los problemas derivados de la crisis capitalista engañando a las masas trabajadoras con el desarrollo del nacionalismo burgués, la familia burguesa, el catolicismo, etc. Ideas conservadoras y tremendamente reaccionarias que quiebran cualquier principio mínimo progresista proletario.

VOX, la parte más institucional de este ala reaccionaria, se ve fortalecida cada día ante el eco mediático y la guerra ideológica que mantienen. Mientras, la socialdemocracia reformista encarnada en el actual gobierno, la izquierda burguesa que demuestra las consecuencias desastrosas de su ideología conciliadora en la clase obrera, se ve incapaz de frenar el auge del fascismo (¡Menuda sorpresa al fascismo no se le frena votando!) y fomenta, por su imposibilidad y desinteres real de combatirlo, su crecimiento. Oportunistamente lo usa para mostrarse como la única opción alternativa a la reacción, pero ya vemos que no lo combate, sino que lo alimenta. Tenemos que actuar y organizar a los y las obreras contra el fascismo y enseñar a las masas quiénes son los agentes que lo impulsan.

Para acabar finalmente con la homofobia y la transfobia, con el racismo, con el fascismo y sus ataques continuos contra la clase obrera, debemos destruir el capitalismo e instaurar el poder obrero para poder acabar con la burguesía, la cuál origina dichas manifestaciones políticas, terminando así con las clases sociales. Para ello es necesario la construcción del Partido de la clase obrera que lleve acabo la revolución.

¡Contra el fascismo y el capital que lo genera! ¡Por la revolución proletaria y un mundo sin violencia hacia la clase obrera! ¡Por la construcción del partido del proletariado!