Los compromisos del gobierno “progresista”

Yolanda Diaz y el gobierno del “cambio” (cambio de manos entre capitalistas), solo son humo para la clase obrera. Ninguna esperanza en sus promesas, ni en su cumplimiento ni en que en caso de que cumplan -muchas veces, tarde e insuficiente, como con el IMV-, solucionen los problemas que quieren afrontar, ya que su raíz es del sistema económico. Incluso si se llega a derogar la reforma laboral del PP, la legislación que la sustituya seguirá obedeciendo a las leyes del capitalismo y será en beneficio del empresario, porque aunque se de un ligero avance -que no olvidemos que en el mejor de los casos en esencia supondrá volver a posiciones ya conquistadas anteriormente a su proclamación-, pronto podrá volver a ser sustituida por una nueva ley más lesiva contra la clase obrera y en cualquier caso mientras no lo es, ¿después qué?, hay multitud de aspectos más que afectan al pueblo trabajador que no son tocados por este gobierno, como la mentira de la prohibición de los despidos o desahucios u otros que son empeorados, como privatizaciones, peores planes de pensiones o nuevos impuestos directos o indirectos sobre el pueblo, sin olvidar la sangrante política internacional que no duda en apoyar a regímenes o actos terroristas contra el proletariado internacional, como el apoyo a Israel, Arabia Saudi o Marruecos. Solo con la lucha activa de nuestra clase y trabajando en la unión como partido comunista guiado con el marxismo leninismo lograremos revertir las leyes anti obreras más sangrantes como la reforma laboral o la ley mordaza. Consiguiendo, así, que estas derogaciones sean duraderas. Sólo con la toma del poder y la instauración de la dictadura del proletariado lograremos desterrar definitivamente a la burguesía en el poder y sus partidos que ya sean más progresistas o reaccionarios, sostienen este sistema de clases en el cual los obreros estamos desposeídos de medios para vivir, más allá de vender nuestra fuerza de trabajo al capitalista de turno que la quiera usar para enriquecerse más.