El XII Congreso de CCOO, burocratismo y desconexión de los trabajadores con el sindicato. Revertir la situación requiere la intervención del proletariado consciente mediante su partido

El XII Congreso de CCOO, burocratismo y desconexión de los trabajadores con el sindicato. Revertir la situación requiere la intervención del proletariado consciente mediante su partido

El XII congreso de CCOO 2020-2021 ha sido un fracaso para los intereses del proletariado de España, aunque este todavía no ha terminado, su fase más importante que son las asambleas de base con toda la afiliación para elegir a los representantes que van a los siguientes niveles del congreso, debatir sobre la línea sindical, y hacer enmiendas a los documentos presentados, ya ha terminado. La participación ha sido paupérrima gracias a la dirección reformista y oportunista del sindicato que lo ha conseguido gracias a mantener la fecha en plena pandemia, la poca publicidad y explicación del proceso, y la organización mínima de asambleas, propiciando una estructura vertical y jerárquica dentro del sindicato y no haciendo labor de trabajar con las bases del sindicato para fomentar su combatividad y actividad. Todo esto a pesar del trabajo ingente, honesto y con buena voluntad de la mayoría de miembros del sindicato encargados de dichas tareas, eso no es motivo para que dejemos de criticar dicha línea sindical, ya que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

La victoria absoluta del reformismo dentro de CCOO estaba asegurada, teniendo en cuenta que no existe el partido del proletariado de España ni nada que se le asemeje, pero este año ni siquiera ha habido en la mayoría de los casos una  alternativa “de izquierdas”,. Otros años era habitual encontrar otras alternativas reformistas, que sin salir de los cauces capitalistas, planteaban mayor combatividad y democracia dentro del sindicato, principalmente el sector “crítico”, que solía estar compuesto por miembros del PCE y del PCE (ml) entre otros. 

Esta situación no es fruto del azar. El tremendo daño que causa a la conciencia de nuestra clase y a su organización el reformismo capitalista dominante de UP y el PSOE principalmente (de gran integración en este sindicato), y el revisionismo del PCE, que de una u otra manera, venden la mentira de que es posible un capitalismo bueno, o llegar al socialismo mediante reformas, como si la realidad material del aumento de la desigualdad, las crisis capitalistas pagadas por el pueblo trabajador, o la represión de los capitalistas contra el movimiento obrero y popular no fueran suficientemente esclarecedores sobre el asunto de la necesidad revolucionaria socialista y la dictadura del proletariado, es decir, el poder de la clase obrera. Así, nos encontramos ante la situación de que muchos trabajadores (incluso sindicados) no confían en el discurso  que se vende desde las direcciones o ven claramente sus actuaciones conciliadoras, sobre todo es palpable cuando se vive un conflicto abierto y se comienza a negociar con la patronal. El sindicato en estos casos es frecuente que actúe como apaciguador de los ánimos de los trabajadores y les transmita que deben confiar en las negociaciones y rebajar tensiones, cuando la realidad, muchas veces, es que mientras por un lado los trabajadores se juegan el salario con el que alimentar a sus familias, el empresario solo trata de que la factura de los salarios o despidos le salga lo más económica posible, sin que en ningún caso vaya a afectar a su posición de clase.

El revisionismo ha provocado la delgadez de los sindicatos y la dominancia absolutisima de la ideología burguesa dentro de ellos, ambas situaciones están relacionadas, por ejemplo, el trabajo de la militancia y simpatizantes del PSOE y UP en los sindicatos no es una tarea de dichos partidos, es decir, no existe, no es algo sistemático, por lo tanto, favorecen progresivamente la menor fuerza del sindicalismo y en el caso del PCE, que sí es una tarea dado por el partido la sindicalización, es desde un programa conciliador con la burguesía, es decir, inútil para los intereses revolucionarios del proletariado, por lo tanto, la dominancia del reformismo en CCOO y UGT es absoluta por una u otra razón, las cuales ambas se retroalimentan.

Tampoco podemos dejar de mencionar el revisionismo en la línea sindical de otros grupos que buscan la reconstrucción del partido comunista que, aunque estos tengan casi nula influencia en el movimiento obrero, es necesario mencionar errores para desenmascarar posiciones equívocas. Por ejemplo, en el caso de la práctica sectaria de Iniciativa Comunista que evitan como norma general el trabajo sindical en los sindicatos mayoritarios, por el carácter abiertamente reformista de estos, reforzando de esta manera ese reformismo en la clase obrera ya que dejan vía libre a la burguesía para actuar dentro de estas organizaciones. Mientras suelen apoyar acríticamente a sindicatos anarquistas que suelen ser más combativos, pero que tienen poca influencia y suelen expandir también grandes errores por su carácter burgués, como la apolitización o el sectarismo en su rechazo a la unidad sindical, entre otros.

En contraposición, y siguiendo la línea sindical por la que apostamos desde La Maza, como comunistas no debemos negarnos a hacer trabajo en sindicatos minoritarios o anarquistas, si es la mejor vía para llevar a cabo la práctica sindical en un centro de trabajo, sin embargo, apostar por aquellas organizaciones con más volumen de sindicación nos da herramientas más útiles y establece una labor fundamental como revolucionarios en esos marcos. De igual forma negarnos a trabajar con ellos en la unidad de acción, por el simple hecho de ser reformistas, como si los anarquistas u otros sindicatos más combativos fueran revolucionarios -más allá de su propaganda-, sería sectarismo y contrario a la construcción de la unidad obrera y popular que defendemos en forma de frente. Sabemos que la táctica de la unidad de acción contra el fascismo, el capital y las guerras imperialistas tienen la capacidad de unir  a diversas organizaciones de izquierda, incluídas sindicatos como los que describimos como minoritarios y más combativos o los mayoritarios y menos combativos, u otras organizaciones de base obrera y popular, así como de desenmascarar a sus líderes u organizaciones reaccionarias en la práctica de dichos frentes. 

También debemos mencionar a otros grupos que buscan la reconstrucción del partido comunista como Revolución o el Partido (m-l) de los Trabajadores, que justamente trabajan en los sindicatos mayoritarios, pero que creemos que se han equivocado en no invertir recursos en dicho congreso, dejándolo a un simple apoyo a posibles aportes progresistas, por lo tanto, no favoreciendo su aparición. 

La única organización que levantó la voz de alarma públicamente ante el atropello que se avecinaba con la convocatoria de este congreso ha sido el PCE (ml) https://www.pceml.info/actual/index.php/actualidad/movimiento-obrero/878-sobre-el-xii-congreso-de-ccoo-y-el-papel-de-los-comunistas, es significativo que solo haya sido una organización y encima conocida por su línea revisionista -algo que ya ha sido denunciado por el Blog Bitácora maxista leninista a nuestro parecer de forma clara e históricamente acertadahttp://bitacoramarxistaleninista.blogspot.com/2020/06/ensayo-sobre-el-auge-y-caida-del.html-. Esto evidencia la extrema debilidad del movimiento comunista en España con una fuerza raquítica, favorecida esta situación por la dominancia del revisionismo.  

Desde nuestra organización y guiándonos  por el estudio y principios del m-l, damos gran importancia al trabajo sindical, muestra de ello es que nuestro primer documento aprobado después de nuestro primer congreso fuera el de línea sindical https://lamaza.org/2020/10/25/linea-de-trabajo-sindical-comunista-la-conquista-de-los-sindicatos-y-la-construccion-del-partido-del-proletariado/. Y bajo la guía de este planeamos nuestra intervención en el congreso:

1- Colaboración con los sectores y trabajadores más conscientes sin excluir la lucha contra sus prejuicios.

2- Bajo las premisas de luchar contra la ofensiva del capital, contra el fascismo y por la democracia sindical interna. 

Sin embargo, en los territorios en los que podíamos hacer dicho trabajo no encontramos personas con las que colaborar y por nuestra débil fuerza no pudimos participar organizadamente solos en el congreso. La intervención comunista en el sindicalismo obrero es prioritaria y, aunque la imperiosa tarea actual de construcción del Partido del proletariado en el Estado español es la que marca nuestra verdadera influencia en el movimiento obrero, no debemos dejar el trabajo sindical hasta haber conseguido dicha herramienta; sino intervenir y de forma simultánea construir la organización de la clase obrera.  Esta establecerá una participación influyente dentro del sindicato, lo que sin duda reforzará la organización política del proletariado, evidenciando cual es la única política sindical efectiva para nuestra clase, la revolucionaria; la lucha de clases, y la única manera de poder cambiar la línea conciliadora burguesa del sindicato más grande del estado, de lo contrario, la intervención dentro es fácilmente neutralizada por los líderes reformistas.

Concluimos destacando que los sindicatos tienen una importancia esencial para los comunistas, las líneas conciliadoras de CCOO y UGT son un pilar esencial del orden capitalista, a la vez el sindicato es una herramienta fundamental de los trabajadores , sobre todo para las luchas económicas, pero con una gran relación también para las políticas y teóricas; por lo tanto, la tarea de conquistar los sindicatos para el proletariado es imprescindible pero sin su Partido es algo imposible. Sin embargo, como mencionamos antes, al intervenir sindicalmente bajo principios comunistas, estamos portando conciencia de clase y combatividad al proletariado, para hacer entender que luchar contra el capital acabará tumbando sus problemas económicos y para impulsar la combatividad de los obreros y elevar el grado de conciencia de clase, reforzando de esa manera la construcción del partido.