Por la organización política y sindical de los trabajadores de la hostelería

En el transcurso de la producción capitalista, se va formando una clase obrera que, a fuerza de educación, de tradición, de costumbre, se somete a las exigencias de este régimen de producción como a las más lógicas leyes naturales. La organización del proceso capitalista de producción ya desarrollado vence todas las resistencias; la creación constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda de trabajo y, por ello, el salario a tono con las necesidades de crecimiento del capital, y la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando del capitalista sobre el obrero. (Karl Marx; El capital, Tomo I, 1867)

La clase obrera en la hostelería vive diariamente de manera exacerbada algunas de las consecuencias directas del modo de producción capitalista más evidentes: la competencia entre trabajadores por aspirar a un empleo precario o la explotación del máximo tiempo de trabajo por el menor salario posible, por destacar algunas. 

La alta tasa de paro y el desarrollo de una economía basada en el turismo masificado (lo que se traduce en que se requiere de un alto número constante de trabajadores en el sector hostelero, especialmente en las temporadas de verano o festivas y en el que no se requiere, mayormente, alta cualificación) refuerza la tendencia capitalista a la baja de los salarios en la hostelería. También influye en esto la gran oferta de obreros y la existencia de leyes laborales “flexibles”, es decir, flexibles para los capitalistas a la hora de defender sus intereses de clase, esto significa poder despedir a trabajadores según necesiten; con bajo o ningún coste, debido a que incluso la poca protección que hay no se cumple por el alto fraude legal que hay en el sector, evidenciando el verdadero carácter de clase del Estado y sus leyes, que no vigila esto y lo permite, favoreciendo así a los empresarios.  Estas leyes, sin embargo, son precarias para los trabajadores  y cabe destacar la importancia de la organización obrera para que se cumpla la escasa normativa que les resulta favorable y mejorarla.

La hostelería cuenta con múltiples convenios diferentes para una misma labor productiva en las diferentes empresas, en muchas otras ocasiones encontramos que no existe convenio o bien son convenios que deberían haberse renegociado años atrás, cuestión completamente relacionada con la baja organización sindical y obrera del sector; todo esto provoca el estancamiento de las tablas salariales y de otras condiciones que ya parten de un nivel mínimo que muchas veces es sustentado por la ley mínima del estatuto de los trabajadores. Podemos verlo en el caso de Telepizza, Pizza Hut con el convenio de ProDelivery 2016 (Disposición 12093 del BOE núm. 306 de 2016) que preveía una subida salarial de 4 ,0064€ para el tipo de contrato más frecuente en 2016 hasta los  4 ,0547 € en 2018. Un irrisorio aumento de 5 céntimos en dos años y desde 2018 se estanca esta subida. 

En el empobrecimiento de los trabajadores que a menudo se refleja con el aumento de los costes de vida y el estancamiento de los salarios, se le suma la inestabilidad en el empleo, junto a esto, la poca disponibilidad de puestos laborales en ciencia, sanidad, educación… crea un “superávit” de jóvenes sobrecualificados para las pocas plazas disponibles que existen en los trabajos que deberían ocupar al finalizar sus carreras. En su lugar, se encuentran con que esas plazas las ocupan los hijos de la burguesía o de la aristocracia obrera, con más tiempo y recursos para finalizar sus estudios y con contactos personales para promocionarlos a nivel laboral o empresarial. Años de esfuerzo de las familias obreras en dar una educación a sus hijos acaban resultando en que su titulación en historia, pedagogía, enfermería etc., no tiene la menor relevancia en su disputa por un puesto como camarero. Esta situación sin duda levanta ampollas, ¿de qué sirve el sacrificio de la clase obrera para dar una vida mejor a sus hijos, dónde quedó el mantra capitalista de que el esfuerzo trae una recompensa? ¿dónde la afamada promoción social? ¿Qué beneficio tiene para la clase obrera que debido a la anarquía productiva capitalista y su afán de lucro se ofrezcan miles de plazas universitarias de titulaciones que no tienen demanda social? Todas las patrañas que el peso de la tradición y la educación cargan al obrero se muestran de golpe en la búsqueda de un empleo y la imposibilidad de tener una vida propia, sino una vida para el mercado laboral. 

Sin mencionar que la juventud obrera estudiantil se ve arrastrada a trabajar en hostelería con contratos temporales o parciales para poder permitirse los estudios postobligatorios. Por ello, es un sector altamente ocupado por gente joven muy precarizada. Al igual que ocurre en otros puestos, debemos hacer mención a la tendencia a la feminización de los puestos de limpieza como los de las camareras de piso, actualmente estas obreras encuentran numerosos problemas cuando proceden de empresas externalizadas o multiservicio en las que no se aplica convenio propio. Siendo este uno de los trabajos más sangrantes del sector.

En el capitalismo no hay salida para los obreros que con su esfuerzo quieran ganarse una vida mejor y medrar en la sociedad, la meritocracia sigue siendo otra mentira más de la burguesía para convencer a los explotados de que si trabajan mucho conseguirán triunfar, muestra de ello es el tipo de sobreexplotación que vemos en el sector hostelero. No triunfará nunca el individuo proletario que compite con los de su clase por alcanzar un hueco entre la burguesía, las clases sociales se heredan y solo en casos aislados o azarosos se pueden transgredir los límites entre una posición de clase proletaria y su contraria. Todo obrero materialista se dará cuenta de que lo que corresponde no es aspirar personalmente a alcanzar una vida de lujos y derroches como promueve la ideología burguesa, sino partir de lo dado para transformar la realidad, para construir una sociedad sin la miseria a la que vive condenada la mayoría de la población; puesto que la alternativa es doblegarse a la explotación como única forma de sobrevivir bajo el capital. Con frecuencia es la segunda opción la única viable, apenas la única concebible. ¿Cómo luchar por transformar este sistema? Lo cierto es que disponemos de potentes herramientas para enfrentar a los capitalistas, a poco que conocemos nuestra posición como clase obrera y nos organizamos con nuestros compañeros asalariados, nos constituimos como una fuerza capaz de poner en tela de juicio la tendencia del capital.

Los pequeños empresarios de la hostelería, pero sobretodo los grandes, que guían a los anteriores, organizados con sus patronales han luchado durante la pandemia para exigir la máxima tasa de ganancia posible al Estado, que no olvidemos que es el Estado de su clase social. Con sus recursos, junto al seguimiento de alguna parte de la clase obrera a los intereses empresariales, visto en las movilizaciones convocadas por esta patronal a la que asisten un gran número de trabajadores, han logrado algunas ayudas, además del recurso  de los ERTE que debían de cubrir a la clase obrera, sin embargo, esta no ha podido apenas salir adelante y mientras los ERTE (que ahora nos encontramos múltiples casos en que derivan a ERE como ocurre en H&M) junto a las ayudas mencionadas han permitido a muchas empresas aguantar el confinamiento sin apenas pérdidas o sin ellas, mientras las herramientas legales de la última reforma laboral del PP para despedir fácilmente después siguen vigentes.

“Salvar la hostelería” es una reivindicación que parte de la clase burguesa, es decir, sigue siendo una consigna propuesta bajo sus intereses como clase explotadora y en su beneficio; y si bien es cierto que muchos pequeñoburgueses se ven obligados a cerrar sus negocios o bares de barrio, dado que no son capaces de competir con otros de mayor nivel en estas circunstancias (propia naturaleza del sistema) u obtienen unas ganancias justas para sobrevivir, la mayor pérdida y sobre quien se está cargando la crisis sanitaria y económica es sobre los asalariados del sector, ¿cómo se explica sino las condiciones de trabajo que existen en estos negocios? De esta forma, se demuestra que esa parte de las clases populares sólo pueden conseguir una vida mejor y condiciones de vida justas si se unen a las consignas bajo la lucha revolucionaria del proletariado. Actualmente sus intereses como clase social (propietarios) confieren a su lema de “salvar la hostelería” un carácter individualista y continuador del régimen económico con sólo un significado: mantener las condiciones de explotación del negocio y poder competir en la lucha contra mayores empresarios. 

La unión de los trabajadores por sus intereses económicos frente a los capitalistas que los explotan es el primer paso que puede dar el proletariado para cuestionar las bases del capitalismo. Desde el sindicalismo de clase se da a día de hoy la principal batalla al descubierto entre capitalistas y asalariados, tiene múltiples utilidades y posibilidades que pasaremos a mencionar a continuación, pero antes cabe añadir que esta lucha por las condiciones económicas es un paso insuficiente para detener la explotación, para eso se requiere  construir y convencer de nuestro interés político común como clase obrera por hacernos con el poder y desterrar a la burguesía. En cada hotel, bar o restaurante se libra una lucha de clases; debemos ser conscientes de ello. Así,  la unión sindical tiene un papel clave: nos va a permitir negociar un convenio más favorable en nuestro lugar de trabajo, va a traer una negociación para subir los salarios y una mayor estabilidad del empleo. Con esto, los obreros que se unen a un sindicato de clase ponen parte de su fuerza en lograr una mejor vida para ellos y todos los trabajadores, especialmente en su sector. Una de las evidencias desde el materialismo científico es esta; los trabajadores obcecados por mejorar individualmente sus condiciones de vida emulando a la clase burguesa, imaginando una mejor vida, como una vida de consumo desenfrenado, no logran sino atarse a su puesto de trabajo y a las deudas de sus gastos. Por el otro lado, los trabajadores que buscan mejorar su vida mediante la cooperación con sus semejantes por sus intereses comunes, crean una vida que se aleja de los estándares capitalistas y se convierte en germen de una nueva sociedad que necesariamente debe venir tras el capitalismo de la mano del proletariado.

Es alcanzable bajo el capitalismo las concesiones de salarios, contratos, estabilidad… pero sólo con una fuerte unión entre obreros, y siempre de forma temporal, pues la clase capitalista va a tratar por todos lo medios y de forma continua reducir estas concesiones para aumentar su tasa de ganancia. La necesaria lucha sindical quedará en nada si no se acompaña de la lucha intrínsecamente conectada por la superación del dominio político capitalista. La clase obrera de la hostelería se encuentra muy lejos de haberse constituido como movimiento capaz de conseguir avances sindicales, mucho más de conocer su interés objetivo como clase por hacerse con el poder. Sin duda esto está influenciado por las condiciones materiales del sector que antes hemos comentado, pero también por la ineficaz acción sindical de los principales sindicatos de clase, CCOO y UGT, los cuales no llevan líneas sindicales adecuadas para sectores tan precarios como la hostelería, que exigen mayor combatividad y conciencia de clase que el funcionariado. También influye la cuestión política de la que deviene esa situación en los sindicatos.Los principales partidos de izquierdas, PSOE y UP, los cuales dominan ideológicamente las principales organizaciones obreras, son organizaciones que solo plantean cambios dentro del sistema económico capitalista, por lo tanto, la mayor parte de su acción militante es de corte electoral y con poca incidencia en las cuestiones laborales y siempre de manera conciliadora con los capitalistas, es decir, reforzando el orden explotador y opresor. Así, es el pez que se muerde la cola, los sindicatos cada vez más débiles ante la creciente fuerza patronal y los partidos referentes para la clase obrera junto con los líderes reformistas sindicales alimentando dicha situación. Nos encontramos en un momento en que debemos concienciar sobre la prioridad que es para los obreros la adhesión a un sindicato de clase y la construcción del partido político del proletariado, totalmente diferente por el carácter revolucionario de nuestra clase al resto de partidos de la burguesía, desde UP o el PSOE hasta obviamente Vox, y esta conciencia debemos transmitirla como desarrollo de la ideología y práctica socialista y la lucha contra la influencia burguesa entre la clase obrera. Apelamos a los y las trabajadoras más conscientes que se encuentran en un puesto de trabajo del sector hostelero, tenemos la responsabilidad de hacer desarrollar la conciencia comunista en nuestro centro de trabajo, de tratar de organizar política y sindicalmente, de hacer ver los intereses contrarios entre el jefe y el trabajador, de la capacidad que tenemos para luchar por mejores situaciones laborales y de la capacidad de toda la clase obrera para emanciparse del yugo burgués. Organicemos al proletariado hostelero, llevemos este sector al enfrentamiento con la patronal y con la clase capitalista junto con el resto del proletariado y a la construcción del partido comunista.