90 años de la segunda república, aprendamos de la experiencia histórica y luchemos por la república popular

El 14 de abril se celebra la proclamación de la II República Española. Es un día importante en el Estado Español, porque la II República fue un periodo en el que la lucha de clases se manifestó como una gran confrontación entre el avance del proletariado consciente, con una creciente influencia del PCE encabezado por José Diáz y guiado por el marxismo leninismo, y la gran fuerza de la reacción terrorista de la burguesía por medio del fascismo. Durante la II República se lograron importantes avances democráticos fruto de esta lucha, el voto femenino, la jornada laboral de 40 horas, la reforma educativa… Sin embargo, todas estas reformas se mantuvieron en los estrechos márgenes del estado burgués, además, encabezadas por el reformismo y revisionismo del PSOE trataban de apaciguar la lucha revolucionaria de la clase obrera. Aún así podemos afirmar que estos avances fueron útiles para el proletariado y el campesinado y que la influencia del comunismo científico fue fundamental para lograrlos. Quedaban lejos de resolverse la cuestión de la tierra, la cuestión nacional o la depuración del ejército y, más lejos aún, el arrebatar el poder político y material de los grandes capitalistas, terratenientes y la iglesia. Sin embargo, las pobres condiciones de vida de las clases populares no mejoraron sustancialmente. Cabe destacar los efectos latentes del crack del 29 y la débil implantación de estas reformas, esto llevó al proletariado y al campesinado a luchar por mejorar sus condiciones materiales y muchos de ellos con conciencia de su posición de clase se unieron al partido comunista; esto ocurre especialmente con el comienzo de la guerra civil -La Guerra Nacional Revolucionaria- por su justa política. Esta situación intensificó la lucha de clases, que se materializó en la guerra civil a la que derivó el golpe militar fracasado de la burguesía. Si las clases dominantes no quieren que la historia de la II República sea conocida es porque quedarían retratados ante el pueblo trabajador y este podría aprender que sus intereses solo serán alcanzados y defendidos con la toma del poder.

Actualmente la crisis del coronavirus ha evidenciado la incapacidad del capitalismo para organizar las inmensas fuerzas productivas por él desarrolladas: la sanidad pública desbordada y los  recursos de la privada infrautilizados… la falta de material para enfrentar la pandemia son fruto de  la especulación de los capitalistas entorno  a la investigación científica y la tasa de beneficios que esperan extraer en todo esto. Claramente  en torno a la vacuna vemos los resultados de primar la economía de los capitalistas sobre la salud de las personas, llevando una investigación que en lugar de promover la cooperación entre laboratorios y países, se fundamenta en la competencia por ofrecer la vacuna más atractiva y lucrativa. Una vez más el capitalismo desperdicia el enorme potencial técnico y humano que podría haberse destinado a salvar vidas y en su lugar ha sido destinado a ocupar las mejores posiciones del mercado por las grandes farmacéuticas. 

La primacía del beneficio económico sobre la vida de las personas, algo característico del capitalismo, ha sido la causa primera de los recortes que hemos visto a lo largo de los años anteriores a la pandemia en la sanidad pública y en otros servicios asistenciales y de dependencia. Mientras se riegan con millones a las empresas, las reformas sociales no llegan a los trabajadores o si llegan son del todo insuficientes. También se deja impunes a los fascistas y a los reaccionarios en general para desarrollarse con sus mentiras, provocaciones y ataques contra los intereses de la clase obrera. Asistimos incrédulos a la corrupción de la burguesía y la monarquía saltándose las listas de vacunación, aunque lo cierto es que no nos debería sorprender a vistas de su historial lleno de corruptelas que por ejemplo han llevado al exmonarca Juan Carlos a exiliarse del país mientras blanquea sus capitales y se llevan a cabo tibios procesos judiciales contra él. También sirven como  un juego de caretas para ofrecer la imagen del actual monarca Felipe como una figura moralmente mejor a la de su padre. 

La monarquía es la cabeza de un edificio podrido hasta los cimientos. No nos conformamos con la caída del Rey o el reconocimiento de derechos formales, el recuerdo y el aprendizaje de la II República lo vamos a utilizar para tirar también a quienes sostienen la monarquía, la siguiente República será sólo bajo la dirección del proletariado como la dictadura de su clase, la República Popular para la realización del socialismo. Esta no vendrá de la mano de las reformas o de la conquista de las elecciones democrático-burguesas, debemos imponerla por la fuerza de la revolución. Para conseguirlo, necesitamos organizar el partido de la clase obrera que guíe esa labor equipado con el material necesario para lograrlo, el marxismo-leninismo. Este partido surgirá de la lucha teórica y práctica, de la crítica y autocrítica, bajo unos principios claros. Por lo tanto, necesitamos aumentar la organización política de la clase obrera enfrentándonos a la socialdemocracia que solo pretende meras reformas bajo el marco burgués, insuficientes y que no permanecen en el tiempo, como ya hemos experimentado en otros períodos históricos y actualmente bajo el gobierno de PSOE+UP, es importante señalar el uso oportunista y desclasado del republicanismo que hace este último grupo político. También debemos hacer frente al revisionismo que bajo un barniz revolucionario esconde todo tipo de desviaciones que implican el mantenimiento del capitalismo, desde el sectarismo hasta la conciliación con el reformismo mediante la participación seguidista en movimientos reformistas como el feminismo burgués o el sindicalismo conciliador y anarquista  

También debemos promover la máxima cohesión de los movimientos obreros y populares entorno a la lucha contra la reacción y contra el capital y sus ataques. Saber encontrar las consignas y formas de lucha que se desprendan de las necesidades vitales de las masas y de su nivel de capacidad en cada etapa y guiarlas. Hemos visto cómo las organizaciones políticas que apelan a la clase obrera no son capaces de promover un movimiento unitario en esta fecha contra la monarquía y el capital, es necesario que logremos interpelar e involucrar a los movimientos reformistas representativos, tanto partidos como sindicatos y movimientos autónomos en la medida de lo posible bajo un frente común fundamentado en la lucha antifascista y obrera. La convocatoria de diferentes manifestaciones no sólo resta fuerzas contra la reacción sino que impide que se pueda disputar en espacios comunes al revisionismo, el oportunismo y reformismo frente a las masas obreras y populares. 

VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA

POR EL PARTIDO DE LA CLASE OBRERA GUIADO POR EL SOCIALISMO CIENTÍFICO

ABAJO LA MONARQUÍA CORRUPTA Y EL CAPITAL QUE LA SOSTIENE

VIVA LA REPÚBLICA POPULAR

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