Rectificación de la posición de La Maza sobre la lucha de liberación de la mujer trabajadora y el feminismo. El comunismo es el único camino

Desde La Maza llevamos un tiempo analizando la cuestión de la mujer desde el marxismo leninismo porque nos hemos percatado que nuestros posicionamientos iniciales organizativos divergían con este y hemos contrastado que estábamos equivocados. Este texto pretende ser una introducción a la explicación del cambio, las causas y consecuencias, por eso la mayoría de afirmaciones están poco desarrolladas. Pronto sacaremos análisis más extensos.

Para muestra sobre las divergencias entre el marxismo y nuestro posicionamiento inicial sobre la lucha de la mujer y el feminismo, estos dos textos, uno de nuestra resolución sobre el feminismo de nuestro congreso fundacional, donde apostamos por un “feminismo de clase”: 

“Apostamos por un feminismo combativo, antipatriarcal y anticapitalista y científico. Porque para vencer necesitamos destruir las bases materiales e ideológicas que originan la desigualdad, la propiedad privada de los medios de producción y la división social del trabajo.” (La Maza. Feminismo frente a la política patriarcal del capitalismo. 1 Febrero 2020. (aunque es una resolución del congreso de unos meses antes). Enlace al texto completo aquí)

Y este segundo de Kollontai donde nos recuerda que las mujeres también están divididas en dos clases principales, al igual que los hombres, y que el feminismo es un movimiento burgués y la lucha de las obreras está indisolublemente unida a la lucha de todo el proletariado por el comunismo:

“El mundo de las mujeres está dividido —al igual que lo está el de los hombres— en dos bandos. Los intereses y aspiraciones de un grupo de mujeres les acercan a la clase burguesa, mientras que el otro grupo tiene estrechas conexiones con el proletariado, y sus demandas de liberación abarcan una solución completa a la cuestión de la mujer. Así, aunque ambos bandos siguen el lema general de la “liberación de la mujer”, sus objetivos e intereses son diferentes. Cada uno de los grupos inconscientemente parte de los intereses de su propia clase, lo que da un colorido específico de clase a los objetivos y tareas que se fija para sí mismo… A pesar de lo aparentemente radical de las demandas de las feministas, uno no debe perder de vista el hecho de que las feministas no pueden, en razón de su posición de clase, luchar por aquella transformación fundamental de la estructura económica y social contemporánea de la sociedad sin la cual la liberación de las mujeres no puede completarse.” (Alejandra Kollontai. Extractos de Los fundamentos sociales de la cuestión femenina. 1907)

Podemos ver que la cuestión principal de divergencia es respecto al feminismo en sí y la capacidad de este de resolver la cuestión de la mujer por su carácter de clase burgués. Después de profundizar en varios textos marxistas, hemos podido ver la coherencia de todos ellos sobre la cuestión de la mujer, su origen y la práctica y teoría política para resolverla. Al hacer lo mismo con el feminismo, constatamos su eclecticismo, sus teorías alejadas de la realidad sobre el origen de la mayor desigualdad de la mujer y su práctica inevitablemente errada por ello para solucionarlo. Creemos obvio descartar de este análisis, a priori aunque luego veremos algunos y sus grandes desviaciones, las corrientes del “feminismo de clase” o “feminismo socialista” o similares, ya que la mayoría vienen de espacios autodenominados marxistas, que tratan de aportar al feminismo, marxismo, es decir, al final es un reconocimiento implícito de que el feminismo es burgués y que para que no lo sea tiene que tener marxismo, por lo tanto, el marxismo leninismo (en adelante ML), o socialismo científico, es el método y movimiento de liberación de la proletaria. Sobre esta última afirmación muchos replicarán que entonces todo es burgués y que cualquier lucha parcial lo es, esto se debe a que no distinguen las causas que originan dicha lucha, de las ideas más o menos espontáneas que suelen dominar sobre ella. En el caso del feminismo y la mayor opresión de la obrera, identifican automáticamente de manera errónea al feminismo como el movimiento “natural” de lucha de esta.

Es importante destacar la gran importancia que ha tenido para llegar a esta posición dos factores:

1º. La labor de agitación y propaganda de otras organizaciones, especialmente en este caso las aportaciones de Bitácora Marxista Leninista, que es la organización que conocemos que más ha defendido esta misma posición. Debido a esto, queremos poner en valor la indispensable labor práctica para desarrollar la teoría, en concreto, la inquietud por hacer trabajo organizativo, agitación y propaganda, sin la cual en este caso seguramente hubiésemos tardado más en abordar este tema, tanto por nosotros mismos como si no hubiésemos visto el trabajo de otros:

“Al recalcar así la necesidad, la importancia y la magnitud de la labor teórica de los socialdemócratas, en manera alguna quiero decir que esta labor esté colocada en primer plano, antes que la labor PRACTICA*; y menos aún que la segunda sea aplazada hasta que se dé fin a la primera.

(…)

*En primer plano se sitúa siempre e indefectiblemente la labor práctica de propaganda y agitación por la razón de que, primero, la labor teórica sólo da respuesta a las demandas que plantea la segunda.” (Lenin. Quiénes son los “Amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas. 1894).

2º. Tratar al marxismo como ciencia, estudiando el movimiento y su posicionamiento en cada caso, una enseñanza que no debemos olvidar. Para llegar a esta conclusión ha sido fundamental estudiar esta obra de Lenin para tener más claros los principios del socialismo científico:

“Sobre todo los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teóricas, desembarazarse cada vez más de la influencia de la fraseología tradicional, propia de la vieja concepción del mundo, y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se le estudie.” (Lenin. ¿Qué hacer? 1902)

Esto no significa ser dogmático o seguidista acrítico, significa que para utilizar el marxismo como guía de acción es indispensable conocer su esencia, de ahí la necesidad de estudiarlo y tratarlo como ciencia, aplicarlo en el contexto actual a la luz de las condiciones concretas, lo cual enriquece el marxismo e indisolublemente al proletariado todavía más:

“Y, como ciencia, no está ni puede estar estancada, sino que se desarrolla y se perfecciona. Es evidente que, en su desarrollo, no puede menos de enriquecerse con la nueva experiencia, con los nuevos acontecimientos, y que algunas de sus tesis y conclusiones no pueden menos de cambiar a lo largo del tiempo, no pueden dejar de ser reemplazadas por nuevas tesis y conclusiones, con arreglo a las nuevas condiciones históricas. Poseer la teoría marxista-leninista no significa, ni mucho menos, aprenderse todas sus fórmulas y conclusiones y aferrarse a la letra de ellas. Para poseer la teoría marxista-leninista hace falta, ante todo, aprender a distinguir entre su letra y su esencia. Poseer la teoría marxista-leninista significa asimilar la esencia de ella y aprender a aplicarla para resolver los problemas prácticos del movimiento revolucionario en las diversas condiciones de la lucha de clases del proletariado. Poseer la teoría marxista-leninista significa saber enriquecer esta teoría con la nueva experiencia del movimiento revolucionario, saber enriquecerla con nuevas tesis y conclusiones, saber desarrollarla e impulsarla, sin retroceder ante la necesidad de reemplazar, partiendo de la esencia de la teoría, algunas de sus tesis y conclusiones, caducas ya, por otras nuevas, con arreglo a la nueva situación histórica.” (Stalin. Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. 1939)

Gracias al tratar el marxismo como ciencia podemos saber varias premisas que son clave para analizar la cuestión de la mujer.

Primero, que en la sociedad capitalista hay dos clases principales y por lo tanto dos ideologías principales, burguesa o comunista:

“Puesto que ni hablar se puede de una ideología independiente, elaborada por las propias masas obreras en el curso mismo de su movimiento, el problema se plantea solamente así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio (pues la humanidad no ha elaborado ninguna “tercera” ideología, además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases).” (Lenin. ¿Qué hacer? 1902)

Segundo, aplicando la tarea de tratar de manera científica cada cuestión, indagando sobre el trabajo marxista elaborado sobre la mujer, sabemos que dicha cuestión no es independiente de lo social, algo que obviamente no ha cambiado. La mujer obrera tiene intereses esencialmente antagónicos a la burguesa, a pesar de que a veces puedan coincidir en ciertas luchas concretas, como la igualdad formal de derechos entre sexos, pero solo la resolución de la cuestión social mediante la revolución socialista y la dictadura del proletariado pone las bases materiales para acabar con la mayor opresión de la trabajadora, por lo tanto, el proletariado de ambos sexos comparte objetivos y se organiza políticamente unido:

“Lo que el comunismo le ofrecerá a la mujer, en ningún caso podrá dárselo el movimiento femenino burgués. Mientras exista la dominación del capital y de la propiedad privada, la liberación de la mujer es imposible. El derecho electoral no suprime la causa primordial de la servidumbre de la mujer en la familia y en la sociedad, y no soluciona el problema de las relaciones entre ambos sexos. La igualdad no formal sino real de la mujer sólo es posible bajo un régimen en el que la mujer de la clase obrera sea la poseedora de sus instrumentos de producción y distribución, participe en su administración y tenga la obligación de trabajar bajo las mismas condiciones que todos los miembros de la sociedad trabajadora. En otros términos, esta igualdad sólo es realizable después de la derrota del sistema capitalista y su reemplazo por las formas económicas comunistas. Sólo el comunismo creará una situación en la que la función natural de la mujer, la maternidad, no esté en conflicto con las obligaciones sociales y no obstaculice su trabajo productivo para bien de la colectividad. Pero el comunismo es, al mismo tiempo, el objetivo final de todo el proletariado. En consecuencia, la lucha de la obrera y del obrero por ese objetivo común debe realizarse conjuntamente en interés de los dos.” (III internacional Comunista: tesis para la propaganda entre las mujeres y métodos de acción entre las mujeres. 1921.)

Tercero, sabiendo que solo hay dos ideologías principales y que la liberación real de la mujer solo vendrá con el comunismo, podemos concluir fácilmente que el feminismo es el movimiento de la mujer burguesa, de ahí sus características interclasistas y eclécticas.

Cuarto, el mayor esfuerzo por el dominio del marxismo leninismo conlleva una mejor utilización del materialismo dialéctico, permitiéndonos diferenciar cualitativamente el feminismo como un movimiento burgués frente al comunismo. La relación del feminismo con el mundo burgués en prácticamente todos los espectros democráticos de este, desde el reformismo más a la izquierda hasta el liberalismo más salvaje de defensa de los vientres de alquiler y la prostitución. El feminismo desde su origen como el movimiento de la simple igualdad formal de derechos políticos de las mujeres se ha vigorizado enormemente alimentado por una parte de la burguesía para maquillar la desigualdad que ellos mismos crean, cubriendo cada vez más aspectos políticos, desde la economía hasta la ecología con la teoría del decrecimiento, la de la paridad… Las contradicciones del feminismo como el movimiento de todas las mujeres por la igualdad son insalvables, la obrera y la burguesa son enemigas de clase, por eso el desarrollo del movimiento comunista ayudará a que muchas mujeres del campo popular nieguen dicha lucha reformista y den un salto cualitativo hacia una militancia consecuentemente liberadora.

Además, desde La Maza: Organización Comunista, tratamos de contribuir a construir el partido del proletariado del Estado español, por eso apostamos por la unidad de las organizaciones y militantes marxistas leninistas. Para ello es criterio indispensable deslindar la línea comunista de la burguesa, de lo contrario la unidad será falsa y estéril, y más pronto que tarde se rompería debido al carácter antagónico de ambas líneas. Creemos que la mejor manera de hacerlo es mediante la crítica y la autocrítica, de una manera honesta y pública para evidenciar las discrepancias. Por lo tanto, señalaremos en próximos análisis la equivocada posición del “feminismo de clase” de otras organizaciones con los que compartimos objetivos similares y compartimos frecuentemente espacios de lucha, confundiendo en el mejor de los casos al proletariado sobre la auténtica lucha política comunista de ambos sexos por su liberación e inevitablemente facilitando el reforzamiento de la burguesía en el movimiento obrero.

Las causas que nos llevaron a asumir erróneamente el feminismo de clase en nuestro primer congreso consideramos que es debido a la inmadurez de nuestra pretendida bolchevización organizativa que nos ha llevado a asumir una posición sin el debido estudio previo. Más grave es este error todavía debido a que algunos de nosotros ya conocía las críticas vertidas hacia este movimiento por parte de Bitácora ML, y en vez de esperar y analizarlas como se ha hecho ahora, se asumieron. También creemos que ha tenido que ver la debilidad política del socialismo científico, aunque es cierto que Bitácora ML ha defendido dicha línea, su influencia es pequeña. Para remediar estos errores vamos a:

– Tratar el marxismo como ciencia, estudiaremos sus posicionamientos anteriores en cada tema para desarrollarlo.

– La importancia de la teoría, de controlar los principios del socialismo científico que nos permita aplicarlos a cada circunstancia.

– Fortalecer el comunismo, a lo cual pretendemos contribuir desarrollando los principios de este mediante el estudio, la organización y la propaganda. Y deslindando este mediante la crítica y la autocrítica con otras personas y organizaciones que pretendan tal fin.

Sobre la cuestión del patriarcado (una relación social entre sexos basada en una superioridad legal, social y económica del hombre sobre la mujer), algo que va indisolublemente unido al feminismo, gracias al estudio objetivo de la cuestión de la mujer nos ha permitido discernir que actualmente tal supremacía del hombre sobre la mujer no existe de manera hegemónica en el Estado español ni en la mayoría de democracias burguesas, pero todavía no hemos concluido si tal concepto puede ser útil para explicar la mayor opresión de la mujer. Para ello creemos necesario analizar cada circunstancia de mayor opresión de la mujer para ver su origen.

Por último, le damos gran importancia a la difusión de nuestras acciones por varios motivos: estas pueden ayudar a la formación de otras personas; creemos que mediante la transparencia es más fácil detectar errores y corregirlos mediante la crítica y la autocrítica. No olvidemos que tal actitud es esencial en cualquier organización que pretenda guiarse por el ML:

«Sólo los partidos que viven en el pasado y están condenados al olvido temen a la luz y la crítica. Nosotros no tenemos miedo de lo uno o lo otro debido a que somos un partido en ascenso, un partido que avanza hacia la victoria. Es por eso que la autocrítica (…) Es un signo de gran fortaleza y no de debilidad de nuestro partido, es un medio para fortalecer y no para desintegrar». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los resultados de los trabajos de la XIVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1925) (Extraído del blog de Bitacora ML)

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