No olvidamos la historia

¡Acabemos con el capitalismo y con el fascismo que engendra! 

¡Organízate y lucha!

El 20 de noviembre es la fecha en la que el fascismo español convoca misas y otras manifestaciones en recuerdo a Franco y Primo de Rivera, donde se les rinde honores bajo permiso de la actual “democracia” y se revive con orgullo los horrores que provocaron al pueblo trabajador. Nuestro sistema político no hubiera existido sin la sangrienta guerra que necesitó la clase burguesa para asegurar su dominio, asesinando a los dirigentes comunistas y destruyendo al movimiento obrero, ya que su lucha revolucionaria, es decir, la lucha por un mundo donde no exista la explotación ni la opresión, es una seria amenaza para los capitalistas y el injusto mundo que defienden.

La dictadura dejó patentes heridas en la patria obrera: el genocidio por razón ideológica, el corte de la transmisión de la historia de padres a hijos, la construcción de un nuevo relato histórico impuesto por la fuerza, el dominio racial, la persistencia del catolicismo y la violencia contra la mujer, entre otras cosas. Demostrando  hasta dónde es capaz de llegar la burguesía para mantenerse en el poder, usando todo un entramado estatal  y aprovechando el poder de las élites más reaccionarias para sostener el régimen de producción capitalista. No debemos olvidar que el fascismo es una herramienta indispensable para la democracia burguesa, y que cada día su amenaza sigue aumentando.

La enfermedad del capitalismo manifiesta su única fe verdadera en el dinero, con este dinero hoy la oligarquía financiera, el Santander, BBVA, etc, siguen financiando las guerras imperialistas en todo el mundo y preparan la reacción derechista y fascista a los movimientos populares que, hartos de estar atados a las deudas, del incremento de los precios, de la inestabilidad y carestía de la vida; cada vez más y con mayor violencia se lanzan a luchar. 

Otra forma de vida es posible si acabamos con el lujo de la élite capitalista que nos pisotea y se burla mientras el pueblo trabajador se afana durante horas en un trabajo miserable donde los jefes cometen todo tipo de vejaciones y violaciones a sus derechos. Ellos disfrutan el lujo que producen los trabajadores, robando vilmente el tiempo de vida de cada persona de la clase obrera, y saben que, llegado el momento, si los trabajadores se rebelan, ellos podrán disponer de sus ejércitos legales e ilegales, o sea, el ejército y los grupos paramilitares fascistas que actuarán de mutuo acuerdo para borrar las esperanzas del pueblo. Hoy, mientras se reza en recuerdo del falangismo, nosotros lanzamos este mensaje: no olvidamos la historia, la única manera de enmendar nuestro pasado es preparando hoy la sublevación contra el sistema que nos han legado. Sabemos que si queremos acabar con este sistema y no dar ninguna posibilidad al fascismo, debemos unirnos con una gran fortaleza en nuestros objetivos y crear una organización de revolucionarios ‘profesionales’, que actúe con decisión en el momento adecuado para asestar un golpe decisorio que haga virar el rumbo de la historia hacia una sociedad nueva, con la que generaciones de luchadores antes que nosotros soñaron; y por la que hoy, aprendiendo de su experiencia, tomamos relevo.