Aniversario de la muerte de Franco. La derrota definitiva de la reacción y el fascismo exige la organización política independiente de la clase obrera

El 20 de noviembre de 1975 murió Franco en la cama. Desde 1939 el fascismo gobernó España, oprimiendo brutalmente al proletariado español. Vencer al fascismo desde dentro con el gran apoyo exterior de las grandes potencias capitalistas que tenía Franco era difícil, desde Inglaterra hasta EEUU, pasando por los países fascistas, siempre depende del momento. Pero aún así tampoco ayudaron diversos factores internos como los errores tácticos del PCE de no trabajar correctamente en la retaguardia durante la guerra civil y después, algo que señala este documento del PCE ml, que aunque con errores teóricos ya que fue analizado desde un prisma maoísta, tiene críticas aceptables como esta:

“10. – El Partido tiene que tomar medidas para, continuar clandestinamente la lucha -lo que tampoco hizo el Partido Comunista- y estar preparado para continuar la guerra en cualquier circunstancia, aún en las más difíciles.” (PCE ml. La Guerra Nacional Revolucionaria del pueblo español contra el fascismo, 1975)

Y precisamente este trabajo dentro de los regímenes fascistas era algo ya remarcado por el gran Dimitrov en su famosa y excelente obra:

“En los países fascistas, especialmente en Alemania e Italia, donde el fascismo ha sabido crearse una base de masas, afiliando brutalmente a sus organizaciones a los obreros y demás trabajadores, la tarea principal consiste en saber combinar la lucha contra el fascismo desde fuera, con la labor de zapa desde dentro, en los órganos y organizaciones fascistas de masas. Es necesario estudiar, asimilar y aplicar métodos y procedimientos especiales, apropiados a las condiciones concretas de estos países, que contribuyan a la rápida descomposición de la base de masas del fascismo y preparen el derrocamiento de la dictadura fascista. Hay que estudiarlos, asimilarlos y aplicarlos y no limitarse a gritar: «¡Muera Hitler!», «¡Muera Mussolini!». ¡Sí! Estudiar, asimilar y aplicar.” (Dimitrov. La CLASE OBRERA contra el fascismo. Informe en el VIIº Congreso de la Komintern. 1935)

En cualquier caso hubieron muchos más factores que influyeron, no solo el trabajo de retaguardia, como comenta el blog Bitacora ML hablando sobre Joan Comorera y el PSUC, pero con consideraciones que afectaron también al PCE:

«La Guerra de España tocó a su fin a comienzos del año 1939, cuando la dominación de Franco se extendió a todo el territorio nacional. En aquella guerra el Partido Comunista de España no escatimó esfuerzos ni energías para derrotar al fascismo. Y si el fascismo venció, fue debido, aparte de los diversos factores internos, en primer lugar a la intervención del fascismo italiano y alemán y a la política capitulacionista de «no intervención» de las potencias occidentales con respecto a los agresores fascistas. Muchos militantes del Partido Comunista de España inmolaron sus vidas durante la guerra civil. Otros fueron víctimas del terror franquista. Otros miles y miles fueron arrojados a las cárceles donde permanecieron por largos años o murieron en ellas. Después del triunfo de los fascistas, en España reinó el más feroz terror. Los demócratas españoles, que lograron escapar de los campos de concentración y de los arrestos, tomaron parte en la resistencia francesa donde combatieron heroicamente, mientras que los demócratas españoles que se fueron a la Unión Soviética se integraron en las filas del ejército rojo y muchos de ellos dieron su vida combatiendo al fascismo. Pese a las condiciones sumamente graves, los comunistas continuaron su lucha guerrillera y la organización de la resistencia también en España. La mayor parte cayeron en manos de la policía franquista y fueron condenados a muerte. Franco golpeó duramente la vanguardia revolucionaria de la clase obrera y de las masas populares de España y esto tuvo consecuencias negativas para el partido comunista. Al haber desaparecido en la lucha armada y bajo los golpes del terror fascista los elementos más sanos, más preparados ideológicamente, más resueltos y valientes, del Partido Comunista de España, cobró supremacía y ejerció su influencia negativa y destructora el elemento cobarde pequeño burgués e intelectual como son Santiago Carrillo y compañía. Estos fueron transformando gradualmente al Partido Comunista de España en un partido oportunista y revisionista». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Esta última cita indirectamente explicaba también el «Caso Comorera»; es decir como los carrillistas catalanes y españoles tuvieron ante sí unas condiciones objetivas favorables para poder eliminar a Joan Comorera del PSUC. El Partido Socialista Unificado de Cataluña sufriría de igual forma que el Partido Comunista de España en este periodo convulso duras pruebas no ya para desarrollar el partido, sino para evitar su liquidación tanto en el interior de Cataluña como en el exilio: gran pérdida de los militantes durante la guerra civil; el factor desmoralizador de la pérdida de la guerra; la represión del gobierno francés al cruzar la frontera en 1939 que incluía el desarme de los combatientes y su incursión en los campos de concentración; la presión del surgimiento de nuevas corrientes revisionistas en el movimiento comunista como el browderismo en 1943-1944; el resurgimiento de la demagogia nacionalista burguesa y pequeño burguesa en los centros neurálgicos de exiliados catalanes como México o Francia; la ilegalización y represión contra todo lo comunista tras el Pacto Ribbentrop-Mólotov en Francia en 1939 y el posterior régimen filohitleriano de Vichy en Francia durante 1940-1944; la presión anticomunista y antisoviética del cenetismo-faísmo, el prietismo socialdemócrata, o el trotskismo; la fallida incursión antifranquista de los 4.000 combatientes antifascistas en el Valle de Arán de 1944; la caída diaria de militantes del PSUC como «la caída de los 80» en 1947; la desviación nacionalista-derechista del titoismo en 1948; si a estas condiciones extremas, que el PSUC con Joan Comorera a la cabeza sorteó eficazmente durante 1939-1949 le sumamos el gran factor externo de presión como era que el PCE para finales de los 40 estaba liderado por líderes revisionistas como Santiago Carrillo que deseaban incorporar al PSUC como la sección catalana del PCE para poder controlar su línea política, encontramos un cúmulo de circunstancias y un momento que no se puede postergar como era: la polémica entre los marxista-leninistas del PSUC como Joan Comorera y los líderes revisionistas del PCE como Santiago Carrillo que pretendían absorber el partido e igualar la línea del PSUC a su línea.” (Bitacora ML. La revolución plantea a la clase obrera el problema del poder político; Joan Comorera, 1949. 2015)

El cambio dirigido por las propias oligarquías de un régimen fascista a uno democrático burgués -homologable cualitativamente a otros-, fue algo que no supieron analizar correctamente varios comunistas, como señaló muy bien Bitacora ML en su artículo:

“Es claro que en el Partido Comunista de España (marxista-leninista) hubo un error de análisis en los años finales del franquismo en cuanto a la evolución política de entonces:

«Nosotros partimos del principio de que una dictadura no puede transformarse desde dentro en una democracia burguesa». (Elena Ódena; Entrevista realizada para «Interviú» por el periodista José Dalmau, 17 de febrero de 1977)

Era un dogmatismo basado en análisis metafísicos que negaban la posibilidad de que la burguesía se reciclase del fascismo a la democracia burguesa.” (Dogmatismo metafísico en el PCE (m-l) al no apreciar la posibilidad de que la burguesía transite del fascismo a la democracia burguesa; Equipo de Bitácora (M-L), 2019)

España actualmente no es un estado fascista, como acabamos de decir, a pesar de lo que afirman varias organizaciones revisionistas como el PCOE y el PCE (r): 

“España, donde el franquismo fue legalizado una vez muerto el dictador gracias a la traición que supuso la transición, con la colaboración del oportunismo del PCE y un papel fundamental por parte del PSOE, da cada día más muestras de ser claramente un Estado fascista (…)” (PCOE. ESTADO ESPAÑOL: FASCISMO Y PUTREFACCIÓN. 2020)

“El PCE (r) en cambio declaraba todavía en los 80 a España como un país intactamente fascista, ignorando lo sucedido en casi una década porque: 

«Nuestro Partido, señalaba entonces: «Del fascismo y del monopolismo no se puede ir a la democracia burguesa porque ésta corresponde a la etapa de libre competencia y de desarrollo del capitalismo; la historia no da marcha atrás». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)” (Bitacora ML. Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO. 2017)

Realmente el estado español del Régimen del 78 no cumple las condiciones de un estado fascista, como vemos en este resumen de Dimitrov sobre las características del fascismo:

“¿Qué características tenía el fascismo fundamentalmente según Dimitrov?:

1) Se le puede definir como la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.

2) Su advenimiento no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de clase de la burguesía –la democracia burguesa– por otra, por la dictadura terrorista abierta.

3) El fascismo logra atraerse las masas porque especula de forma demagógica con sus necesidades y exigencias más candentes.

4) El fascismo no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas.

5) El fascismo especula también con los mejores sentimientos de éstas, con su sentimiento de justicia y, a veces, incluso con sus tradiciones revolucionarias.

6) El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido.

7) El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil.

8) El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un «gobierno honrado e insobornable».

9) El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses.

10) Impresiona a estas masas por la violencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.” (Bitacora ML. Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO. 2017)

Eso no quiere decir que el fascismo no crezca en España, mirando dichas características, podemos encontrar varios puntos en común con Vox: alta demagogia y mentiras, chovinismo, reaccionarismo, marcado carácter imperialista (aumento presupuesto en defensa, petición estado de guerra en Cataluña, intervención militar en Venezuela…), propuestas de altísimos recortes sociales y democráticos escondidos hipócritamente, se muestra como la única alternativa, apología del franquismo… Además, si Vox tuviese la suficiente fuerza para gobernar, debería utilizar una gran represión para llevar a cabo su programa político, acercándose peligrosamente a formas terroristas contra el pueblo trabajador. Este aumento del fascismo no es algo exclusivo del Estado español, en general lo podemos ver en varios países del mundo, la burguesía sigue manteniendo su brazo más represor y abiertamente terrorista como posibilidad ante nuevos alzamientos, aunque no sean comunistas, o simples reformas progresistas que pongan demasiado en cuestión sus altísimos beneficios. Lo que explica no sólo que existan días conmemorativos a Franco, como este 20 de noviembre, permitiendo hacer misas en numerosas iglesias y otras manifestaciones abiertamente fascistas, sino que también sus consignas consigan una mayor repercusión. Demostrando la impotencia de la socialdemocracia sobre el campo de la lucha antifascista o en el peor de los casos, su uso oportunista electoral, demostrando que realmente la suerte del proletariado le importa poco.

Al contrario que la última vez que el fascismo crecía, antes de tomar el poder en la II República, el comunismo es casi inexistente en la actualidad, dejando el campo libre a la reacción y el fascismo, mientras las partes más progresivas del proletariado son embaucadas por los oportunistas reformistas. Los números de militantes de los destacamentos pretendidamente de vanguardia son muy bajos y los dirigentes, por esta cuestión, cargan irremediablemente con una forma de trabajo primitivista ante las ingentes tareas que tenemos enfrente nuestro y apenas existe vinculación de la lucha revolucionaria con las masas. Ante la falta de la organización que arme a la clase obrera con las herramientas para destruir el capitalismo que los mantiene a muchos en la miseria, los obreros y obreras se mantienen bajo el ala de una fracción u otra de la burguesía, sólo actuando en el mejor de los casos en luchas aisladas, y generalmente, económicas que buscan reformas del sistema y que en muchos casos apenas se consiguen llevar a término. De esto se sirve la clase capitalista que, mediante todo un entramado de herramientas burocráticas, represivas, fiscales y financieras se mantiene en el poder y mantiene la opresión de la clase obrera camuflando su explotación en términos “democráticos”, que no significa otra cosa que la democracia de la burguesía, dictadura del capital. 

Ya conocemos cuál es la actividad política de muchos militantes fascistas que se dedican “voluntariamente” a repartir alimentos en barrios obreros, mientras que, de otro lado; se organizan para apalear a antifascistas, miembros del colectivo LGTB, manifestantes catalanes, inmigrantes o simples militantes de izquierdas… (Ejemplos que podrían valernos tanto para militantes de Hogar Social como de Vox). Si algún ingenuo cree que lo de Vox es flor de un día, se equivoca, se va perfeccionando, difundiendo mensajes cada vez más obreristas, aprovechando el malestar que aumenta cada vez más con esta pandemia dentro del sistema capitalista. Canalizando las reivindicaciones más sentidas de las clases trabajadoras que dirigen hacia su discurso reaccionario. Estas facciones son interesantes de mantener y fomentar para los capitalistas, puesto que mantienen el orden, neutralizando a los elementos más avanzados, redirigen las posibilidades revolucionarias de la población del comunismo hacia el fascismo y aprovechan como herramienta a estos grupos contra cualquier circunstancia que pueda hacer peligrar su mando o disminuir mínimamente sus privilegios, le es indiferente utilizar la violencia abierta en un momento dado contra el pueblo trabajador siempre y cuando consigan mantener el status quo. Así ocurrió en el Estado español de 1936 ante un gobierno burgués, pero con aspectos progresistas que avanzó en numerosos derechos democráticos para la mayoría de la población como fue II República, ante las tensiones de una fuerte lucha obrera que fueron explotando en base a las contradicciones imperantes del momento, la conformación de un PCE bajo una correcta línea bolchevique encabezada por José Díaz, que ganaba influencia en las masas y unas oligarquías que no estaban dispuestas a ceder más.

Para acabar con el fascismo y la reacción, podemos guiarnos por los pasos que Dimitrov expuso genialmente en su obra “La CLASE OBRERA contra el fascismo. Informe en el VII Congreso de la Komintern. 1935”, los cuales resumimos muy brevemente aquí:

  • Papel dirigente del partido comunista. Iniciador, el organizador, la fuerza motriz del frente único de la clase obrera. Una política marxista-leninista que tenga en cuenta la situación concreta y la distribución de las fuerzas de clase.
  • Crear el frente único de la clase obrera, establecer su unidad de acción contra el fascismo, los ataques del capital y las guerras imperialistas primero y luego poder pasar a la ofensiva.
  • Los comunistas no renuncian a su labor independiente de educación comunista, de organización y movilización de las masas. A la par que cumplimos las condiciones de todos los acuerdos pactados con ellos, desenmascararemos cualquier sabotaje cometido contra el frente único. Contestaremos apelando a las masas y continuando la lucha por restablecer la unidad.
  • La creación de órganos de clase al margen de las organizaciones es la mejor forma para realizar, ampliar y fortalecer el frente único con las masas no organizadas.
  • Extenso frente popular antifascista. Sobre la base del frente único. Alianza de lucha del proletariado con todo el pueblo trabajador. Reivindicaciones combinadas de las aspiraciones de la clase obrera con las populares.
  • Con gobiernos socialdemócratas, aprovechar sus propias promesas electorales como punto de partida. Esencial, la labor crítica del socialdemocratismo como ideología y práctica de la colaboración de clases, así como esclarecer con espíritu de camaradería a los obreros el programa y las consignas del comunismo.
  • La unidad sindical bajo las premisas de luchar contra el capital, el fascismo y por la democracia sindical interna.
  • Unificar las fuerzas de todas las organizaciones no fascistas de masas de la juventud, para la lucha contra el fascismo, contra la inaudita privación de derechos económicos y culturales de los jóvenes.
  • Movilizar a las masas de las mujeres trabajadoras, a favor de sus intereses y reivindicaciones vitales y contra todo lo que signifique desigualdad de derechos. Establecer lucha común con todas las organizaciones femeninas progresistas.
  • Lucha ideológica contra la demagogia del fascismo. Ellos revuelven la historia de cada pueblo, para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico en su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo, como arma contra los enemigos del fascismo. Esclarecer ante las masas trabajadoras el pasado de su propio pueblo con toda fidelidad histórica y el verdadero sentido marxista para entroncar la lucha actual con las tradiciones revolucionarias de su pasado. No somos partidarios del nihilismo nacional. La misión de educar en el internacionalismo proletario, en la lucha de los trabajadores de cada país por la libertad nacional, social y cultural, además garantiza, gracias a la solidaridad proletaria internacional y a la unidad de lucha, el apoyo necesario para triunfar en ella. El proletariado, al rebelarse contra todo vasallaje y contra toda opresión nacional, es el único y auténtico campeón de la libertad nacional y de la independencia.
  • El desarrollo del frente único plantea también la unidad política, del partido político único de masas de la clase obrera. Pues la dualidad de dirección dificulta el seguir desarrollando y fortaleciendo la lucha en común de la clase obrera. Primero, a condición de independizarse completamente de la burguesía; Segundo, a condición de que se realice previamente la unidad de acción; Tercero, a condición de que se reconozca la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y de la instauración de la dictadura del proletariado en forma de soviets; Cuarto, a condición de que se renuncie a apoyar a la propia burguesía en una guerra imperialista; Quinto, a condición de que se erija el partido sobre la base del centralismo democrático.

Conformar el Partido de la clase obrera es esencial para poder desarrollar estos puntos con la mayor garantía, sin el cual no podremos organizar suficientemente a las masas y conseguir nuestros objetivos revolucionarios. Por lo tanto, es necesario estrechar la colaboración entre esos pretendidos comunistas que identifican también esa necesidad e ir clarificando los principios claros leninistas, sin ocultar las diferencias, de manera honesta mediante la crítica y autocrítica, de manera pública principalmente debido a que así nos pueden seguir y aprender los trabajadores más conscientes, que permitan dar pasos hacia una unidad consecuentemente marxista leninista e ir desechando el revisionismo de manera más efectiva y contundente.