La República Popular

¡Trabajador, estudiante, milita en La Maza, por la construcción del partido de la clase obrera!

¡Por la unidad de acción obrera y popular contra el fascismo y los ataques del capital!

¡Por la República Popular! 

La monarquía lleva siendo una carga para el pueblo demasiado tiempo. Sombra del franquismo y representante de la burguesía, sirviendo de ligazón para sus intereses económicos. La monarquía no es ya meramente un resquicio de la época feudal, sino que cumple el papel de representante de la oligarquía dentro del sistema capitalista. 

La monarquía encarna los intereses nacionales de la burguesía, además de ser su lado más conservador, personificando los valores de la familia burguesa tradicional católica y las ideas más reaccionarias. Es por ello que el pueblo trabajador no debe encontrar simpatías por sus símbolos: la rojigualda, la corona, la idea de la patria burguesa bajo sus barreras ideológicas engatusan a la clase obrera, apartándola del objetivo mayor: la construcción de una sociedad equitativa donde el fin de la desigualdad y de las opresiones sea real, es decir, el comunismo, el fin de las clases sociales.

Debemos establecer un plan científico para conseguir estas metas. El actual republicanismo está lleno de acciones contradictorias que no son capaces de señalar a la raíz del problema, proponiendo como salida una simple reforma constitucional y referéndum que aún victorioso no lograría más que un cambio de apariencia, sin influir en la raíz del sistema de producción y trabajo donde se origina la desigualdad en forma de clases sociales. Aspiramos a una República que no sea solo un gobierno burgués más; sino una democracia obrera, el Estado socialista.

La memoria de la II República es de gran orgullo por su lucha antifascista y los avances sociales que se produjeron gracias, principalmente, a la fuerte organización obrera con guía comunista. Sin embargo, la II República tuvo serias limitaciones. Fue una república dirigida por el reformismo, y por tratar de conciliar con las élites, se vió impotente ante la ofensiva fascista. Un aprendizaje histórico que no debemos olvidar: debemos extirpar a la burguesía todo poder político. Guiados por las luchas del pasado, sabemos que hoy tenemos que centrar todos nuestros esfuerzos en construir la herramienta que consiga derrocar a la burguesía y arrastre con esta a la corrupta y cadavérica monarquía: el Partido de nuevo tipo que una al pueblo obrero en la lucha revolucionaria por el socialismo y el comunismo. Para ello, es necesario centrar nuestra acción en la lucha antifascista, contra los ataques del capital y las guerras imperialistas, también criticar el oportunismo de la burguesía progresista, encarnada en el actual gobierno de PSOE y Unidas Podemos, y en unir a los y las comunistas consecuentes y decididos del Estado español en un proceso de construcción de esta organización de principios firmes. Es necesario que empujemos a los grupos progresistas a salir a la calle, a establecer compromisos de unidad de acción, construyendo una fuerte unidad popular con la que dar pasos al exterminio del fascismo e inevitablemente al cambio de sistema de producción y de distribución. Como revolucionarios organizados y guiados por el socialismo científico somos conscientes de la presión que ejercen las fuerzas de choque como son los fascistas y sus representantes políticos dentro del parlamentarismo burgués, como el partido VOX. Es por esto que debemos trabajar esta unidad contra el fascismo creciente y por hacer entender la posición de clase que ocupa el proletariado y su papel revolucionario en la historia. Es momento de enfrentarnos a las ofensivas del capital, la represión, los recortes… y potenciar la solidaridad y la conciencia decidida de nuestra clase.