¡El control de la educación para la clase obrera!

La crisis del COVID-19 ha acelerado repentinamente el proceso de crisis cíclica del capitalismo. Y en esta crisis particular, vemos cómo es la educación uno de los sectores en los que más caro se paga la falta de previsión y preocupación por la vida de las personas de este sistema. Volvemos a las aulas, una vuelta marcada por la mediocre planificación y falta de recursos frente a la pandemia.  

No es casualidad que la vuelta a las clases haya seguido un proceso precipitado y precario, lo cierto es que las instituciones burguesas nunca han tenido el objetivo de asegurar una educación adecuada para el pueblo trabajador. La educación pública es una conquista del proletariado, que una vez estuvo lo suficientemente unido y organizado como para arrebatar estas concesiones al poder e incluso hacerlo tambalear hasta casi derrotarlo. La época actual, marcada por la fuerte desunión de la clase obrera y el dominio político de partidos burgueses progresistas (PCE, IU, Podemos, PSOE), conservadores (PP) y fascistas (VOX), pone en entredicho estas conquistas pasadas. A las élites ya no les interesa sostener una educación para las clases bajas si no pueden sacar beneficio de ello, es más, con los beneficios que obtienen de sus empresas, ¡tienen que pagar impuestos que van a parar a la educación de los trabajadores! ¿A qué capitalista en su sano juicio le interesa perder un dinero que perfectamente podría emplear en fortalecer el cuerpo policial o en reinvertir en sus negocios? Además, en el caso del estado español, la burguesía no busca a demasiados trabajadores formados, sobretodo le interesan obreros para la hostelería y el campo, mientras que los pocos cargos cualificados que requieren prefieren dárselos a su propia clase.

De esta manera la educación se vuelve cada día más rápido en un derecho burgués, y el único derecho que acabará poseyendo el proletariado será su derecho a buscar empleo. Como muestra lo que hemos vivido aquí en Andalucía, un recorte de 135 millones de euros en las universidades públicas. ¿Cómo se puede garantizar la vuelta a las clases de forma segura si no se dan los medios para que exista esa higiene y seguridad? Estudiantado y profesorado han sido completamente ignorados durante el confinamiento y la educación telemática, ha obligado en muchos casos a que alumnos universitarios hayan tenido que dejar su carrera por no poder trabajar y así costearse sus estudios y los gastos añadidos de material tecnológico para esta forma de educación, acentuando la desigualdad que existe entre obreros y burgueses.

Actualmente, nos encontramos con aulas masificadas, y falta de infraestructuras para afrontar la pandemia. Estudiantes, profesores y familias de clase trabajadora se ven como consecuencia en un grado de exposición al virus enorme y sin duda, los centros educativos actuarán como foco de propagación de la enfermedad, aunque esto bien lo saben los políticos dirigentes, pero o bien lo ignoran o lo aceptan encogiéndose de hombros ante la única realidad posible en el capitalismo: priorizar la salud de las empresas a la salud de las personas. Es fundamental que la juventud proletaria nos organicemos bajo la defensa de la educación pública, y luchemos para  que la educación siga siendo un derecho al servicio de la clase obrera, pero también para arrebatar de una vez el control de la educación, la sanidad y la producción entera a los burgueses parásitos de esta sociedad que nos empujan a la explotación, la servidumbre y la enfermedad. Bajo el capitalismo la Educación Pública es prescindible. Ninguna victoria que logremos será permanente si no transformamos la realidad desde la raíz.

¡Acabemos con la opresión de la clase burguesa, organicemos la ofensiva para acabar con este sistema al que no le importa la vida y construyamos el socialismo y el comunismo! ¡Únete a Cantera Roja!