Resolución Unidad Popular (CR)

Comenzaremos este ensayo parafraseando una cita del Manifiesto Comunista: «Las pequeñas capas medias existentes hasta ahora, los pequeños industriales, comerciantes y rentistas… todas estas clases caen en el proletariado, en parte porque su escaso capital no basta para poner en marcha una gran industria y sucumbe ante la competencia de los capitalistas de mayor envergadura, y en parte también porque su habilidad ha perdido valor ante los nuevos modos de producción. Así es como el proletariado va reclutando miembros de entre todas las clases de la población.»

Así, la pequeña burguesía en la mayoría de los casos termina por perder su posición dentro de la clase privilegiada y se adhiere a la clase obrera como uno más. Para entender este suceso es necesario comprender que el capitalismo es el sistema de la revolución eterna, en un sentido mecánico y tecnológico, necesita de estos avances para incorporarse nuevos mercados y adelantar en la competencia mercantil. Así su revolución en los modelos de producción, en las relaciones productivas, en las relaciones sociales, etc, lejos de conseguir un efectivo reparto de la riqueza, logra una concentración del capital en manos de unos pocos que acaparan los medios de producción. ¿Por qué ocurre esto? Porque el capitalismo está cegado por sus ambiciosas armas, las mismas que se vuelven contra este creando bajo su modo de producción a la clase proletaria, antagónica a la burguesa, y que tendrá como objetivo el derrocamiento de esta y de su modelo económico-social.

Pese a todo, existen algunas diferencias que separan levemente a la pequeña burguesía de la clase obrera como la reproducción de conductas burguesas; hecho que se va extendiendo también entre las masas obreras bajo el falaz nombre de ‘clase media’. La clase media no es sino una invención de las élites políticas y económicas para paliar la lucha de clases, una manera de hacer creer a esa pequeña burguesía y a la aristocracia obrera que están unos peldaños por encima del resto de trabajadores y así repelerlos de una posible unidad que pondría fin a la tiranía de los grandes capitalistas y las oligarquías financieras. Porque no pueden evitar directamente el trasvase de sus filas inferiores a la clase obrera, sus modelos de sobreproducción impiden la supervivencia de cualquiera que no posea una gran industria que satisfaga el apetito voraz que caracteriza al sistema capitalista, de cualquiera que no pueda sobreponerse a la permanente revolución de los modelos productivos. Un ejemplo claro es la llegada del comercio online, con empresas como Amazon que fagocitan el comercio local. Por ello es necesaria la clase media, para generar en el pueblo la sensación de que no son una clase oprimida, sino una opresora de menor nivel. Es, atendiendo a estos hechos, esencial tanto fomentar la formación y la conciencia de clase en las filas de esta capa frágil de la burguesía; como combatir a la narrativa que sitúa a la pequeña burguesía excluida de la lucha de clases, pues su adhesión es solo cuestión de tiempo, y si en las filas obreras renegamos de quienes justamente tienen derecho a participar de ellas, podríamos beneficiar y engrandecer a las líneas fascistas, que hoy en día, no son un fantasma crepitante y herrumbroso como nos quieren hacer ver sino una amenaza que cada vez más arde con mayor rabia y toma una forma más definida.

Otro de los factores que inclinan a la pequeña burguesía hacia la clase obrera se encuentra definitivamente en el ámbito económico. Si bien el pequeño burgués, dada su condición de clase, obtiene su patrimonio de la plusvalía robada a los trabajadores, también es cierto que su ganancia económica no dista en una cantidad considerable de la de los trabajadores asalariados; mucho menos si hablamos de la aristocracia obrera. Esto supone que en la práctica su poder adquisitivo, sus condiciones de vida y su posición sociopolítica es mucho más cercana al proletariado que al gran burgués. ¿Y cómo es esto posible? Pues porque en esencia el pequeño burgués actúa casi como un trabajador asalariado de los dueños de las grandes fábricas; sirven como intermediario entre el productor y el consumidor, ganando así un trozo de pastel que no es lo suficientemente grande como para poder mirar a la cara a su amo.

Algunas más son las cuestiones que atañen a este asunto, pero son en esencia pequeñas concreciones y excepciones. Así que podemos concluir que la posición relegada del pequeño burgués dentro de su clase, que lo empuja inexorablemente hacia el proletariado; y sus condiciones materiales, cada vez más precarias en relación a las de las élites burguesas, dotan a la pequeña burguesía de las características y hechos necesarios para engrosar la lucha popular. Guiada por la clase obrera  que tiene como objetivo y destino derrocar a las oligarquías dirigentes y abolir el sistema capitalista que saquea a los muchos en pos de la opulencia de los pocos. Porque solo mediante la unión podremos lograr erradicar este sistema de clases.

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