¿La pornografía puede favorecer la violación, el abuso de menores y el sometimiento por poder?

Antes de nada hay que tener en cuenta que en la actualidad está firmemente establecido por la investigación que el proceso de aprendizaje respondiente o también llamado “condicionamiento o clásico” es uno de los mecanismos básicos mediante el cual los seres humanos aprenden un conjunto muy amplio de comportamientos, especialmente automáticos y emocionales.

Aquí os tiene que venir a la cabeza “la salivación del perro de Pavlov cuando oye la campana que le anuncia la comida”. Teniendo en cuenta la aportación de Pavlov, se han ofrecido algunas interpretaciones de la génesis de ciertas conductas delictivas de carácter sexual sobre la de base de procesos aprendizaje respondiente.

Nos centramos aquí en lo que se refiere a abusos sexuales de menores. Se sabe que una de sus fuentes etiológicas es el mayor nivel de excitación sexual ante experiencias con bonos excitabilidad ante los niños puede residir, en muchos casos, en un proceso de condicionamiento estimular en el que se han apareado fantasías sexuales o pornografía infantil (o mujeres disfrazadas de niñas) con masturbación. Los estímulos incondicionados (estimulación física directa producida mediante masturbación o a través de una que presentan estos delincuentes (véase Redondo, 1998b). El origen de esta mayor relación sexual) son los que producen originariamente la respuesta incondicionada de excitación y orgasmo.

Se trata de un proceso de socialización sexual “normalizada”, estos estímulos incondicionados suelen aparearse con experiencias con mujeres o varones adultos que consientan la relación. De esta manera, estás experiencias “normalizadas” acaban consolidándose como estímulos condicionados que producen excitación (pasan de estímulos neutros a estímulos condicionados que precipitan una respuesta condicionada de excitación).

Sin embargo, en ciertos procesos de desviación sexual, la masturbación o la relación sexual directa han sido vinculadas especialmente y temporalmente a experiencias como el sexo con menores, ya sea a través de la propia práctica de estas experiencias o mediante el uso de pornografía o fantasías sexuales sobre niños. De este modo, el sexo con niños se habría convertido en una estimulación condicionada, capaz de producir un alto nivel de excitación sexual en estos individuos.

Esto se puede extrapolar a las violaciones.

El porno, por tanto, no es sólo una explotación y cosificación de la mujer (que ya es, entre otras cosas) sino que además es creador de posibles estimulaciones hacia la violación, el abuso sexual de menores, el abuso por poder: jefe tiene relaciones con su empleada para subirle el sueldo…, etc.

Por tanto, si. La pornografía puede favorecer la violación, el abuso de menores y el sometimiento de poder.