Lecciones para las comunistas de los ataques mediáticos a Unidas Podemos

En textos anteriores hemos explicado que, teniendo en cuenta los objetivos inmediatos y futuros de la clase obrera, es preferible un gobierno con elementos progresistas, como el actual PSOE-UP, que un gobierno reaccionario. Y esto pese a que somos conscientes, primero, de que ambos defienden los intereses de la burguesía y, segundo, que la socialdemocracia de UP entorpece el crecimiento de las fuerzas revolucionarias, al alimentar falsas esperanzas de un “capitalismo controlado por la política”.
Pero, precisamente porque supone un freno para las aspiraciones más reaccionarias de la oligarquía que tiene el control del Estado, Unidas Podemos y sus líderes están expuestos continuamente a los ataques del Régimen. Ahora, una vez más, en un contexto de previsible crisis económica y de debilitamiento de instituciones centrales del Régimen, con determinados focos de ataque dirigidos a la institución monárquica, se lanza una ofensiva reaccionaria contra la participación de Unidas Podemos en el gobierno .
Sin duda, las acusaciones forman parte de una estrategia para debilitar la credibilidad y la imagen de Unidas Podemos, propiciando o bien nuevas cesiones de Unidas Podemos en su programa o bien la llegada de otro gobierno más afín a los intereses de determinados sectores oligárquicos. La personificación de la organización fascista VOX en el juicio “para intentar echar de la Moncloa a Unidas Podemos “ nos indica por dónde van los tiros.
Al parecer, se trata de una campaña mediática con la connivencia de los poderes judiciales, en la que el juzgado de instrucción nº 42, que ya archivó las diligencias contra los policías que insultaron a Manuela carmena, funciona de manera bastante irregular: solo ha remitido una parte de la declaración de la acusación y ha prolongado el juicio hasta mediados de otoño (tiempo en el que la formación morada estará en el centro del debate). En estos momentos, sin duda, la polémica está sirviendo para desviar del foco de atención los problemas derivados de la corrupción de la casa real.
Cuando hablamos de que el Estado es una herramienta de dominación de clases, y el Régimen monárquico de dominación de la oligarquía financiera, nos referimos a esto precisamente. De una manera u otra todas las instituciones, también el poder judicial, aseguran los beneficios de esas élites y se organizan a sus órdenes.
La mejor lección que podemos sacar las y los comunistas de esta situación viene de plantearnos la pregunta de ¿qué necesitaremos los comunistas, cuando tengamos la posibilidad de influir realmente en la política, para contrarrestar toda la campaña mediática?¿A qué tenemos que aspirar, y que tenemos que ir construyendo, quienes creemos que solo una sociedad socialista dirigida por la clase obrera puede asegurar justicia social y democracia?
Pues primero debemos asegurarnos de asimilar y fortalecer una teoría materialista, sustentada en la convicción de que las sociedades se componen en última instancia de clases sociales con determinados intereses y determinado poder, y que en el capitalismo actual, que domina la burguesía, las élites financieras tienen muchísimo poder. Esto invalida cualquier pretensión de querer domesticar el capitalismo con política (que es como decir controlar el capitalismo con el Estado capitalista). Y también la ilusión de poder controlar al capitalismo porque se haya abierto una ventana de oportunidad y tenemos mejores ideas. Sin esta teoría todo lo que podemos construir son castillos en el aire. Cualquier tipo de utopismo enturbia la comprensión que necesitamos para enfrentarnos a la fuerza material de la oligarquía.
Por eso, en segundo lugar necesitamos tener un buen aparato de propaganda. Necesitamos utilizar todos los recursos posibles para poder explicar y transmitir nuestras ideas. Las mentiras de la burguesía solo podremos contrarrestarlas con medios que se habitúen a decir la verdad y tengan capacidad de llegar a las clases trabajadoras.
Y por último, necesitamos implantación entre la clase obrera.

Esa implantación nos la vamos a ganar estando en las luchas diarias, luchando como el que más por objetivos concretos y señalando siempre su limitación dentro del sistema capitalista. Sin esa presencia en las luchas concretas es sumamente sencillo que cualquier idea burguesa domine el movimiento, con la presencia de los comunistas podremos responder fácilmente a cualquier mentira.

La creciente impotencia de Unidas Podemos, ante las cada vez más burdas mentiras del Régimen, se deben a su renuncia real a implantarse entre las masas, a haber pretendido ser siempre no más que “una maquinaria de guerra electoral”. Todo derivado realmente de su incapacidad de analizar correctamente la realidad, de su estrecha teoría y rechazo del marxismo.
Y, por supuesto, la coordinación de todo esto solo es posible con un partido de vanguardia, que mantenga firmes los principios y haga de vínculo entre esa teoría revolucionaria y la clase obrera.
Es cierto que aún estamos lejos de todo esto, pero seguramente menos de lo que muchos piensan. La impotencia de la socialdemocracia y la intensificación de las políticas más brutales del capitalismo, están mostrando a la gente más consciente la necesidad de desprenderse de sueños utópicos y de empezar a trabajar por recuperar la teoría y la práctica revolucionaria. La teoría revolucionaria cuenta con un legado incalculable sobre el que las y los comunistas estamos construyendo el partido que nos permitirá volver a hacer fuerte a la clase obrera que derrumbará el capitalismo.