Por un día del Orgullo de Clase y Combativo: Águilas.

(El posicionamiento de La Maza: Organización Comunista, sobre la liberación de la mujer obrera, ha cambiado tras la conferencia de 2021: https://lamaza.org/2021/02/17/rectificacion-de-la-posicion-de-la-maza-sobre-la-lucha-de-liberacion-de-la-mujer-trabajadora-y-el-feminismo-el-comunismo-es-el-unico-camino/)

Cada verano, conforme se acerca la fecha del día del Orgullo, vemos cómo se van vistiendo de arcoíris las calles, los comercios de nuestras ciudades incluso grandes marcas reconocidas sacan algún descuento u oferta, “posicionándose” en apariencia del lado de los derechos LGTB aunque verdaderamente sabemos que solo buscan hacerse hueco en un mercado del que pueden sacar beneficios. El día del Orgullo, se ha convertido en una “celebración” de la diversidad que supuéstamente existe gracias a la igualdad legal. Sin embargo, cuando miramos más allá de ese maquillaje multicolor del que se pintan las constituciones democráticas o las empresas nos encontramos con una realidad muy diferente. Debemos recordar que aunque haya avances legales, de nada sirven cuando no se pueden trasladar a la realidad. Y que incluso a día de hoy 70 Estados del globo tienen leyes explícitas que prohíben las relaciones homosexuales o incluso las penalizan a veces con la muerte. La lucha por los derechos de la comunidad LGTB, es la lucha por los derechos humanos.

Tenemos en la memoria los acontecimientos de Stonewall en los años 70 que marcaron este día como un encuentro anual para luchar por la liberación de las opresiones de la comunidad LGBT. Stonewall no fue una fiesta, no fue una campaña publicitaria. Fue una lucha espontánea y violenta contra el homófobo, bífobo, tránsfobo y racista gobierno y sociedad estadounidense. Unas manifestaciones que surgieron a raíz de una redada policial con su característica represión y brutalidad. Esta represión de los cuerpos del Estado ocurre tanto en EEUU como en el resto de países como España, donde tenemos que señalar que a día de hoy la guardia civil, policía y ejército siguen siendo herederos directos del régimen fascista y católico de la dictadura. Existe por tanto una sociedad que en su conjunto sigue reproduciendo la violencia sistemática contra las personas LGTB.

En este sentido vemos cómo incluso en supuestos partidos progresistas sigue ocurriendo esta violencia. Nos referimos al PSOE, ya que el pasado 9 de junio se filtró un documento suyo interno que contenía unas posiciones tránsfobas y reaccionarias. Afirmando que la opresión de la mujer es una opresión natural, fruto del sexo biológico, y contra esta “realidad” el movimiento Queer (algo que ni siquiera son capaces de definir) estaba tergiversando la idea de mujer para invisibilizarla e infiltrar a los hombres en el feminismo. Esto es simplemente un absurdo, la opresión de género existe como estructura social y cultural, las mujeres trans existen y no son enemigas del feminismo sino sujetos de este.

Es necesario aceptar este error para corregirlo. Por desgracia y pese a las buenas caras, ni el PSOE ni la Juventudes Socialistas han asumido esta crítica y han decidido no convocar junto a nosotras. Entendemos que es un error y que debe ser criticado para que sea expulsada la transfobia de sus filas. De igual manera invitamos a IU y PCE, los cuales dijeron que participarían en la reunión preparatoria de este acto, pero al día siguiente les llamaron desde Murcia para decirles que no firmaran nada, que solo se movilizarían en Cartagena y Murcia. Entonces, ¿de verdad les interesan los derechos de la comunidad? ¿O nos están usando de forma oportunista para sus campañas políticas? Por desgracia ha quedado en evidencia que estas organizaciones de la izquierda aguileña están más preocupadas en mirar su ombligo que en luchar de verdad por la vida de la gente.

Dejando esto de lado y volviendo al tema que nos corresponde, debemos de tener algo claro, el sexo, o género, no es algo biológico. Es una construcción cultural porque existe un consenso respecto a qué es hombre y qué es mujer y las posiciones y roles que ocupan. Afirmar que el cuerpo, o los genitales, marcan el género es afirmar que toda la misoginia, toda la estructura patriarcal, tiene un origen natural; ignorando que la manera que tenemos de entender el cuerpo hoy en día es fruto de un proceso histórico, que ha dividido a la sociedad por sexos, razas y clases sociales.

Debemos darnos cuenta de que la ciencia habla en los términos binarios de hombre y mujer porque parte de una determinada cultura.Y esto afecta a su desarrollo, que ha basado sus estudios a partir de tomar como cuerpo modelo al que se entiende como masculino, llegando a provocar que los tratamientos médicos no están pensados para los cuerpos fuera de la norma impuesta por el patriarcado, es decir, para los cuerpos que no son los masculinos.

Además, el binarismo de género, la obligación de encajar en una idea de cuerpo y de persona que el sistema espera de nosotras, provoca violencias como la mutilación genital en prácticamente todos los países occidentales. En España sin ir más lejos, tras el parto, si el bebé presenta caracteres intersexuales, es sometido a cirugía inmediata para hacerle encajar en un cuerpo acorde a los estándares sociales sin esperar a la opinión de sus padres y sin tener él la posibilidad de decidir en su vida adulta sobre su cuerpo.

El feminismo interesado en sostener esta idea que basa la opresión patriarcal en cuales son tus genitales o bien tienen un error base a la hora de entender qué es el sexo o el género, en un sentido cultural, o bien lo ignoran deliberadamente para fomentar la concepción típica de mujer y hombre, situándo a ambos géneros como dos grupos irreconciliables, en los que por naturaleza el hombre es violento y posesivo y la mujer está oprimida por él sin ver que el problema del patriarcado tiene raíces mucho más profundas. En el fondo son unas reaccionarias que en casos como el Partido Feminista han llegado a posicionarse abiertamente en el lado del partido ultraderechista de VOX.

Dentro de este sistema, debemos luchar por que sea aprobada una ley que garantice la libre autodeterminación del sexo, género, identidad y orientación. Esa ley, aún con todas las deficiencias que pueda tener, es la única forma de garantizar en el sistema legal del Estado que las personas trans puedan tener acceso a un cambio de nombre y género en los documentos legales sin tener que pasar en el caso de los menores trans por años de psicólogos o problemas administrativos hasta que se lo permitan; también es la garantía de avanzar hacia la despatologización de las personas trans y de permitir que estas puedan acceder a tratamientos hormonales con facilidad y garantías desde la sanidad pública, además esta ley debe amparar a la comunidad trans para prevenirla y protegerla de la discriminación social y blindar sus derechos laborales, ya que se ven sistemáticamente expulsadas de la vida laboral y muy especialmente las mujeres trans que a causa de esto representan un porcentaje altísimo dentro de la prostitución.

La discriminación contra las personas LGTB es fruto de un sistema económico que favorece a los ricos manteniendo dividida a la mayoría trabajadora por cuestiones como el género, la sexualidad y la raza. La clase obrera es diversa, pero sobre todo es una misma y debe unirse para luchar contra las opresiones derivadas de esta sociedad de clases.

No toleramos la discriminación a las personas bisexuales, ni que se las catalogue con los clichés típicos de que “es una fase” o “es vicio”. Tampoco que se las silencie, que se les dé un trato como heterosexual u homosexual según con qué persona esté en cada momento. Las realidades bi no pueden ser ignoradas.

Tampoco toleramos la misoginia y la sexualización que sufren de forma constante las mujeres, y queremos señalar la forma en la que esto afecta a las mujeres lesbianas, que son tratadas como objeto de consumo o como fetiche por parte de la población retrógrada y machista. Acabar con esto implica acabar con la idea de que las personas son objetos consumibles.

No somos objeto de nadie, no podemos permitir que continúe la explotación de nuestros cuerpos, la prostitución, la trata y la pornografía, estrechamente vinculadas a esta realidad y que son controladas por las élites económicas, políticas y financieras, deben terminar.

Es hora de que llevemos a cabo la lucha contra de los ataques LGTBfóbicos. Reclamamos el fin de la opresión de género y la igualdad efectiva entre todas las personas, el cese de las violencias contra nuestra comunidad, el cese de la mutilación genital, el libre derecho a la autodeterminación de sexo, género, identidad y orientación; el acceso público y gratuito a tratamientos hormonales para las personas que los soliciten y la despatologización de las realidades LGBT. Además, sabemos que todo esto sólo podrá lograrse enfrentándonos a las ofensivas de la economía, que no para de limitar derechos. También debemos luchar contra la creciente organización fascista que busca sostener estas opresiones y aumentar sin freno la explotación sobre la mayoría trabajadora. ¡Ni un paso atrás en nuestros derechos! Es momento de conquistar la igualdad, organicémonos, demostremos nuestra fuerza y extingamos toda opresión sobre nosotras y nosotros. ¡Viva la lucha del colectivo LGTB!¡Viva la lucha de la clase obrera!