La bandera del pueblo no es la rojigualda

“En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva”

Antonio Machado

Quizás pocos momentos de la historia reciente muestren tan claramente el sentido de nación que nos quieren vender las élites económicas con la rojigualda. Vemos cómo los ricos se manifiestan contra toda lógica de salud pública, pidiendo que abran las empresas para poder seguir haciendo dinero y llevar su vida opulenta. Justo ahora se evidencia que la búsqueda de beneficio va unida a un sentido de patria burguesa con el que pretenden unir al pueblo, conciliando las clases sociales y escondiendo sus verdaderas intenciones, antagónicas a las de los y las trabajadoras. Es la búsqueda de beneficio y la necesidad de la oligarquía de sostenerse en el poder lo que alimenta el fascismo como arma para enfrentar y aterrorizar cualquier intento de lucha obrera y popular. Quieren que nos sumemos a su bandera ni más ni menos que para explotarnos más y mejor.

Mientras, pocas banderas monárquicas encontraremos en quienes han defendido, y defienden, derechos luchando por construir una sociedad de iguales, el pueblo trabajador consciente que defiende la justicia y la igualdad. Hay un pueblo rebelde y consciente que, aunque sea desprestigiado o ignorado en los medios de comunicación capitalistas, no agacha la cabeza y es consciente del discurso que pretende vender la extrema derecha.

No es casual que en la historia de nuestro país la oligarquía decidiera derribar con la guerra a la II República y aferrarse a los fascistas para mantener el poder. Esto sucede justo en el momento en el que el movimiento obrero crecía y tomaba conciencia. La monarquía, heredera de la dictadura, representa la legitimidad de ese régimen y sostiene a las mismas élites financieras, terratenientes e industriales a costa de las clases trabajadoras. Nosotros sabemos que la bandera republicana es un símbolo de la lucha popular contra esa oligarquía y su fascismo. Es la bandera que recuerda la lucha obrera y popular del último siglo y bajo la que han dado la vida tantos y tantos luchadores por la justicia y la igualdad.

Como estamos viendo en la actualidad, cualquier mínima lucha social pone en tensión a las fuerzas reaccionarias contra el pueblo, pertrechadas de sus símbolos cada vez más desnudos ante el pueblo trabajador. Tanto nuestra historia, como el momento actual, nos están enseñando que a la agresividad de las élites económicas solo se puede responder con la fuerza de la clase obrera organizada luchando por una sociedad sin explotación ni opresión. Un proyecto socialdemócrata que se plantee gestionar mejor el capitalismo, o simplemente conquistar derechos mediante reformas, o limitar la agresividad de las élites económicas, es impotente frente a la reacción.

El edificio del Régimen debe caer, la cuestión republicana está encima de la mesa, pero no cualquiera, la República del pueblo. La lucha contra la oligarquía y por la República popular solo puede ser efectiva sosteniéndose en un método de análisis y trabajo científico, que consiga desarrollar las condiciones que hagan posible esa sociedad sin explotación ni opresión. Esto, a fin de cuentas es el objetivo social que persigue la clase obrera, que para ser libre necesita liberar a toda la humanidad de la explotación clasista. Esto es, en base a firmes principios comunistas y consecuentemente democráticos, la meta es construir el socialismo con el poder político en la clase obrera. Porque cualquier otra lucha que no sea la del socialismo, la de la expulsión de las decisiones colectivas a las élites parásitas y explotadoras del capitalismo, solo puede acabar en una vuelta a retrocesos democráticos y en el fascismo.

Necesitamos que la clase obrera se ponga al frente de la lucha por una República Popular si no queremos que todo lo que venga sea simplemente resistir. El capitalismo no tiene otro destino que la barbarie. Hay que tener claro que solo con una fuerza organizada, capaz de plantar cara a los capitalistas, podemos plantearnos seriamente una sociedad mejor.

No dejes que te dirija la burguesía en ninguna de sus formas, desde reformista hasta fascista. Es necesario sacar la bandera tricolor, luchar por la construcción de una nación de la clase obrera y enfrentarse cara a cara al fascismo, tanto como mostrar la verdadera raíz del fascismo, que es el capitalismo, y señalar a los capitalistas que nos quieren engañar una vez más. Es necesario que asumamos que nuestra tarea es aumentar el nivel de conciencia, unirnos, organizarnos en movimientos sociales y sindicatos y militar en organizaciones comunistas.

¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva la República Popular!