Sobre las manifestaciones reaccionarias contra el gobierno progresista

Semanas atrás, en el inicio de la pandemia, veíamos ciertas acciones por parte de la derecha reaccionaria en contra del gobierno: caceroladas desde los balcones, el uso de algunos hastag para exigir la vuelta a la actividad económica habitual o, como reclamaba Vox, el estado de excepción y la dimisión del gobierno; cuestionando la utilidad del confinamiento y criticando el estado de alarma como una medida anticonstitucional.

Una vez iniciada la desescalada hemos visto como estos días se han “convocado” manifestaciones a nivel estatal, pero con un seguimiento especial en Madrid. Las manifestaciones se concentran en los barrios ricos de las ciudades, como el barrio Núñez de Balboa o el barrio Salamanca. No se respetan las medidas establecidas de seguridad, a pesar de esto, ningún cuerpo de seguridad ha asistido a las concentraciones para detenerlas o poner denuncias como sí sabemos que hacen cuando las convocatorias son luchas legítimas por nuestros derechos y que plantan cara a las clases dirigentes; casos muy cercanos de las huelgas de Nissan, o la situación de los compañeros migrantes que se están viendo forzados a trabajar, en condiciones esclavistas, en los campos para después de las temporadas ser encerrados en CIEs nuevamente o deportados de vuelta a su país. 

No es sorpresa que desde el Ministerio de Interior no den órdenes de suspensión a las fuerzas del Estado, precisamente aquí es donde podemos ver claramente la relación que mantiene el Estado como herramienta de la clase burguesa, supeditado completamente al capital, podemos analizar con claridad el carácter de clase que representan estas manifestaciones, son demandas de los privilegios de una pequeña minoría social. Sus reivindicaciones son claras, la vuelta a la producción y la dimisión del gobierno “progresista” apelando a un supuesto “estado de excepción” en el que se limitan las libertades de expresión. Un argumento poco creíble cuando en ningún momento estas protestas están siendo suspendidas, pese a significar un grave posibilidad de aumento de contagios, o contando con el ejemplo de Grande Marlaska defendiendo la Ley Mordaza, que como sabemos actúa como medida de represión contra las manifestaciones de las masas obreras. 

Las demandas de un cambio de gobierno y de la vuelta a la actividad económica está completamente apoyadas por los partidos de Vox y PP, que alientan estas manifestaciones con discursos vacíos de la unidad española y la lucha contra un gobierno supuestamente autoritario, mientras que de otra mano preparan medidas mucho más agresivas para los trabajadores, como hemos visto en ciertas comunidades autónomas donde gobiernan.

El capitalismo y sus intereses globales marcan la necesidad de analizar la situación desde una perspectiva internacional. España no es el único ejemplo de manifestaciones promovidas por las élites, en EEUU tenemos ejemplos de grupos armados que exigían la vuelta a la “normalidad” y el fin del confinamiento. 

Debemos tener presente que las mismas personas que gritan hoy en las calles son las que hace una semana exigían al gobierno la flexibilización de los ERTEs para poder despedir a los trabajadores “asegurados”. Mientras que la clase obrera se jugaba (y juega) su salud en los centros de trabajo, ellos viven lujosamente recluidos en sus casas desde el principio de la pandemia gracias a nuestro trabajo. 

Sabemos que desde el gobierno no se llevará a cabo ninguna medida para frenar esta situación, porque como hemos señalado, no pueden ir en contra de quienes realmente tienen el poder. La única forma de plantar cara a la reacción es desenmascarando el carácter de clase del Estado, el oportunismo de la socialdemocracia y uniéndonos como clase trabajadora para asestar un golpe certero a la burguesía.

¡Organízate contra la reacción! ¡Ni un paso atrás en nuestros derechos!