Acerca de la entrevista a Mauricio Valiente (PCE)

Queremos señalar algunas inconsistencias escuchadas entrevista realizada en el programa “En la Frontera“ de Monedero a Mauricio Valiente (miembro del CC del PCE). Abordar críticamente este tipo de posiciones es necesario siempre, pero nos parece especialmente relevante en estos momentos en los que se hace patente la fragilidad del sistema capitalista. La clarificación de lo que es comunismo es hoy imprescindible. Y efectivamente no es simplemente el deseo de hacer una sociedad más justa, sino armar a las y los trabajadores para hacer una revolución que acabe con la propiedad privada de los medios de producción. Si bien es cierto que el tono del presentador hacía alusiones al Comunismo como algo del pasado y la entrevista es manejada de manera prejuiciosa por Monedero, las respuestas del representante del PCE son un reflejo de la linea reformista en la que se encuentra su proyecto, lejos ya de cualquier posición consecuentemente revolucionaria.


Con respecto al tono general del programa queremos comentar que el materialismo histórico desarrollado por Marx y Engels y enriquecido por contribuciones posteriores no es sólo un ensayo de las condiciones materiales de la época en la que se escribió sino que es un método de análisis científico de la sociedad y sus dinámicas y, en cuanto a método, la única forma de quitarle validez es demostrar alguna inconsistencia. El hecho de que los principios fueran escritos en el s XIX no es una debilidad, sino una fortaleza que demuestra su potencial como herramienta para los comunistas.


Entendemos que el proyecto del PCE se enmarca dentro del espectro burgués, en el sentido de que en la práctica es una opción que se conforma con mantener el orden capitalista actual aunque con reformas. Debido a la correlación de fuerzas actual, se puede situar en la izquierda y con algunos valores progresistas. El PCE actual en nada se parece a un partido leninista, y no lo oculta. En su deriva histórica ha acabado asumiendo teorías que reinterpretaban la realidad con herramientas ideológicas de los opresores como son el idealismo y, dentro de este, ciertas posturas posmodernas. Quizá dos de las más visibles son postura del eurocomunismo, que asume la posibilidad de alcanzar el poder sin oposición violenta de la burguesía. Esto que tantas veces se ha demostrado imposible en la historia requiere conceptualizar el Estado como un ente más en el que es posible una lucha ideológica, no atendiendo a los elementos represivos que permiten la opresión de los trabajadores y cualquier posibilidad de acabar con la desigualdad. Los elementos posmodernos surgen en medio de la discusión en forma de omisiones y cambios en la conceptualización del sujeto político: Valiente en ningún momento menciona a la clase obrera o a los trabajadores. Esta posición deja entrever que luchas como la emancipación de la mujer o la lucha por un mundo sostenible pueden llevarse a cabo sin acabar con la explotación de unos seres humanos por otros a la que van inequívocamente ligadas.


Hablar de la tendencia al estatalismo del “viejo comunismo” aludiendo al socialismo de la URSS soviética es constreñir 70 años de historia en un dogma que da munición al discurso de los explotadores. El desarrollo del socialismo en la URSS tuvo distintos momentos históricos sobre los que se puede hacer un análisis de los fallos y los errores; estudiar el desarrollo de sus contradicciones es parte fundamental del camino al socialismo. Esta visión estática e idealista que entiende los procesos de manera inmovilista y que no entiende que los acontecimientos de un momento concreto son fruto de un desarrollo es la misma que les lleva a justificar el papel del PCE en la transición. Valiente alude circunstancias como “el miedo” para no criticar la postura reaccionaria del PCE en un ejercicio salvar el nombre de la organización. Aquí otra vez están entendiendo a la organización enajenada de su historia. Esta postura es antimarxista y supone un freno al ejercicio de la crítica y la autocrítica. Para entender que significa un partido de la clase obrera, un verdadero partido comunista, deberían mirar al PCE que fue vanguardia de los trabajadores del Estado español durante los años 30 recogiendo, no lo estético, si no el materialismo histórico y la forma de organización leninista.