República Joven: La crisis del coronavirus.

Vivimos una situación de incertidumbre sobre cómo va a afectarnos esta crisis sanitaria a nuestros cursos académicos o puestos de trabajo. 

Lo que sí tenemos claro es que esta situación no afecta de la misma manera a toda la población. Analizando las consecuencias que está teniendo el estado de alarma y las medidas tomadas por las empresas, centros de estudios y el propio gobierno; sabemos bien que quien paga los platos rotos en esta crisis sanitaria somos la clase trabajadora.

La lucha de clases se agudiza estos días de cuarentena. Evidentemente, la clase burguesa dispuesta de los recursos económicos puede pagar material sanitario y acapararlo para sí misma, al igual que cualquier tipo de recurso de primera necesidad. Siendo esta también, la que con anterioridad se pusieron en cuarentena mientras que nosotros vemos como muchos sectores no prioritarios no han parado la producción para evitar la pérdida de beneficios de lxs empresarixs. 

La crisis del Covid-19 nos ha pillado a todos por sorpresa y ha afectado gravemente a nuestra vida. Tanto estudiantil como laboral. Según algunas corrientes, este es un punto de no retorno para el capitalismo que puede llevar al auge del comunismo. Aunque desde la organización República Joven sabemos que esto no es así. Es cierto que esta situación hará crecer la conciencia de la clase obrera gracias a las evidentes contradicciones que se pueden ver en esta crisis. Pero al mismo tiempo se gesta un estado represivo y de vigilancia que puede alentar al fascismo. Otras cuestiones relativas a la crisis son:

  • El posible debilitamiento de la UE. Lo cierto es que las crisis sacan lo peor y lo mejor de nosotros y así lo ha demostrado la Unión Europea negando ayuda sanitaria a los países más afectados como son España e Italia y, mientras tanto, por contrapartida, China, Rusia y Cuba están enviando material y personal sanitario a estos países evidenciando que la UE no es capaz de tener un uso social y que estos países aprovechan estas situaciones para poner en entredicho los bloqueos comerciales y otras formas de guerra económica del bloque imperialista hegemónico. De hecho, en Italia por ejemplo hemos visto cada vez más actos de gratitud a países como China, alzando banderas chinas donde antes se situaban banderas europeas. Está claro que se percibe en los pueblos del sur de Europa un fuerte rechazo a las políticas de la UE y que esto podría debilitar el proceso de institucionalización europea como bloque imperialista unitario.
  • Incapacidad de protección a la clase trabajadora. El hecho de que los propios sanitarios estén desprotegidos y hayan sido infectados muchos de ellos a la hora de tratar pacientes muestra que no se toman las medidas suficientes para proteger al personal sanitario y no se dispone de los materiales e instalaciones adecuadas. Todo esto se debe a este sistema construido en torno a la dinámica capitalista dinero-mercancía y que no está preparado para ser un instrumento de protección del pueblo.
  • Crecimiento del discurso reaccionario. La burguesía más reaccionaria va a aprovechar este momento crítico para hacer propaganda por la sanidad privada apelando a la inefectividad en distintos sectores públicos, pero también para criticar y atacar al gobierno progresista y hacer ver que las insuficiencias para enfrentar la crisis se debe al socialismo o comunismo del gobierno, cosa claramente falaz ya que nuestro gobierno apenas llega a ser un gobierno socialdemócrata. Nuestra misión ante esto es desarrollar una fuerte agitación en favor del control obrero de los medios de producción, demostrando una clara diferencia con el gobierno capitalista de Unidas Podemos y PSOE, también debemos dirigir la agitación contra la extrema derecha y el fascismo creciente.
  • Entramos en una nueva crisis económica. Como es natural en el capitalismo, una gran crisis económica estaba por venir. Esta crisis se va a ver acentuada y acelerada por la pandemia del coronavirus. Ante esta situación, las grandes empresas no quieren el cese de la actividad económica, quieren seguir teniendo ganancias a costa de nuestra salud. Y es que son miles o incluso millones de personas las que tienen que ir a trabajar diariamente en actividades no esenciales como puede ser el reparto de publicidad postal o el reparto de comida a domicilio. 

Debemos tener en cuenta todos estos factores y prepararnos para lo que pueda venir. Sólo la clase trabajadora organizada puede oponerse a las políticas capitalistas que van a ahondar en la desigualdad durante esta crisis. Es urgente por tanto que nos comprometamos como fuerza revolucionaria que acabe con este sistema. ¡Organízate y lucha en República Joven!