Sobre el veto parental

El PIN parental es una medida para que los padres restrinjan la educación de sus hijos según sus ideas clasistas y machistas. También es una batalla, como parte de una particular guerra de guerrillas, lanzada por el fascismo. Con la que pretende a partir de la mentira y la manipulación, conseguir nuevos adeptos. Los representantes de las oligarquías reaccionarias, en este caso en el gobierno murciano, madrileño y andaluz por PP C’s y Vox, no aceptan ni un ápice de progreso popular; especialmente en el caso de los derechos LGTBI, impidiendo un conocimiento fundamental sobre el cuerpo, el género y las relaciones afectivo-sexuales.


Debemos entender que el fascismo no es otra cosa que el gobierno terrorista de la oligarquía sobre el pueblo trabajador. Su fortalecimiento nunca va a beneficiar al pueblo que vive de su trabajo diario. Especialmente a la clase obrera más proletarizada a raíz del sistema cispatriarcal, teniendo que verse expulsada del acceso al trabajo y por tanto a la precariedad como a la inseguridad que la propia pobreza genera a las mujeres que pueden ser amenazadas, acosadas, violadas o asesinadas en cualquier momento. Porque la violencia machista ataca antes cuando no hay recursos con los que defenderse. Mientras la burguesía, armada con sus fuerzas estatales y aisladas de la sociedad trabajadora, no se ven tan expuestas a las mayores violencias.


Las trabajadoras de los hoteles, de bares, del campo y almacenes, que trabajan hasta 15 horas en días, semanas o meses que el empresario necesita aumentar el ritmo de su explotación, son las más expuestas. Junto a la clase obrera migrante ocupan los puestos de trabajo más duros y menor pagados. Ellas y sus hijas e hijos en cualquier momento pueden verse en relaciones tóxicas o siendo acosadas y violadas porque el sistema educa para reproducir estas violencias. Y lo que venimos exigiendo desde la huelga del 14 de Marzo del año pasado es que se eduque en valores igualitarios en la cuestión de género para evitar reproducir al machismo y al patriarcado, así como para desbaratar la base en la que se sostiene este sistema. Pero pese a nuestras demandas, el régimen, de la mano de la extrema derecha, en lugar de aumentar los derechos LGTBI mediante la educación, lo que hace es censurar al movimiento feminista y limitar su discurso de igualdad y cuidado afectivo sexual. No podemos permitir que las familias más reaccionarias y ultracatólicas eduquen a sus hijos para discriminar a amplios grupos sociales o peor aún, que estas familias impidan el libre desarrollo de sus hijos LGTBI y les coharten y maltraten en casa.


Es una irresponsabilidad social cerrar los ojos ante esta realidad y no podemos permitir que el fascismo se adentre entre la población para eliminar cada vez más derechos.

¡Contra la censura de la extrema derecha, organización y lucha!