REM (ahora La Maza) llama a votar a Unidas Podemos

Ninguna esperanza en el reformismo como una posición defensiva para los intereses de las clases populares el 10N.

Después de decenas de análisis sobre las consecuencias para unos u otros partidos de la nueva celebración de elecciones,  sobre si las encuestas  son certeras, sobre si el PSOE ha sido más o menos engañado, seducido o reconquistado por el IBEX 35, o si la soberbia le ha podido, sobre el peligro de la abstención de la izquierda el 10N, el ascenso electoral de la derecha y ultra derecha o sobre si se ha convencido a la gente culpando a Podemos del fracaso de las negociaciones y del gobierno, creemos que es importante empezar a analizar lo que ha pasado, lo que puede pasar y lo que debemos hacer desde la óptica del conflicto de clases. Desde los intereses que hay en juego.

Partimos de que todos los que se presentan con posibilidades de influir en el arco parlamentario son  representantes del capitalismo. Lo que no son todos es representantes del Régimen. Y esto es importante y, quizás, merezca una aclaración. El capitalismo es el sistema económico y social cuyo modo de producción dominante se sostiene sobre la extracción de plusvalía. En la actualidad nosotros entendemos que el capitalismo se encuentra en una fase agónica bastante concreta en la que los capitales mundiales están profundamente imbricados y cada vez ven menos oportunidades de seguir con el aumento de beneficios, que es la única y exclusiva razón de ser del capitalismo. La única vía real para poder seguir con esto de los beneficios no es otra que la bajada del precio de la fuerza de trabajo, el incremento de la plusvalía, directa o indirectamente. Nivelar a la baja el precio por el que los trabajadores vendemos nuestra fuerza de trabajo a nivel mundial es el objetivo. De una manera u otra es esto lo que llamamos políticas neoliberales. Y vamos, se va traduciendo en precarización y empobrecimiento galopante de la clase trabajadora. Sin más.

Bueno, si se pretende acabar con el capitalismo, hay que educar a los trabajadores porque con él sólo puede acabar la clase obrera organizada.

Con mayor o menor gusto, si nos fijamos más en lo que hacen y defienden que en lo que dicen que son PSOE, PP, Cs y VOX, podemos afirmar que son gestores bastante buenos de las políticas de los grandes capitales que van en esa dirección. Unidas Podemos, sin embargo, no representa a las grandes fortunas sino a pequeña burguesía y a la aristocracia obrera. No quiere que se aplique el modelo neoliberal, simplemente aboga por la reforma del capitalismo y el control por la vía política de los poderes económicos, nunca por su supresión. Unidas Podemos realmente es impotente.

Por su parte, el capitalismo tiene que desarrollarse en estructuras políticas concretas en cada país. El Régimen de 78 es la expresión política que ha adquirido el capitalismo en nuestro país (aunque no sólo es eso). Así que aquí está compuesto por unos cuantos elementos (posiblemente compartamos con muchos países). El Régimen es la adoración de la constitución monárquica, el conservadurismo del poder judicial,los medios de comunicación, el Rey, las puertas giratorias, las cloacas, los untamientos del alto funcionariado, la corrupción, la unidad de España, el Concordato con la iglesia. Toda una estructura destinada a mantener el status quo. Esta expresión política es más compleja que el mismo capitalismo ni más ni menos que porque se mueve en la realidad política, está cargada de historia. A veces el Régimen, por ejemplo con el PSOE puede parecer simpático y solidario para las clases populares, a veces, por ejemplo con el PP, puede parecer muy agresivo. La velocidad de mutación del Régimen es mucho más rápida que la del mismo capitalismo. Podemos decir que mientras el capitalismo no tiene alma, el Régimen una estructura asentada por antigüedad y poder en la que convergen los intereses de las grandes fortunas que medran dentro de nuestras fronteras. El Régimen es la garantía del capitalismo y a él se agarran las grande fortunas para no perder su poder en el plano de la economía política. En esencia es la estructura política de las élites económicas.

Entendemos que se puede luchar contra el Régimen sin luchar contra el capitalismo, efectivamente, pero la realidad es que debilitar al Régimen es debilitar al gran capital. Desde la lucha por la autodeterminación, hasta la lucha contra el Concordato, pasando por el desarrollo de cuestiones democráticas. Desbaratar al Régimen, y la lucha por la República burguesa en general, es decir, la defensa de un programa radical de máximos posible en el capitalismo, es un objetivo importante, está claro. Pero desde nuestro punto de vista debe ser indivisible de la lucha por el socialismo, ya que sin una clase obrera organizada y direccionada en la supresión del capitalismo es imposible la realización de dicho programa.

La lucha contra el Régimen del 78 ya no es exclusiva de los trabajadores sino de todas las clases sociales y grupos explotados u oprimidos por él, de lo que llamamos clases populares. De hecho la clase trabajadora, por sí sola, sería muy difícil que acabara con él. Ahora bien, y aquí está la clave, sin un peso fuerte de la clase trabajadora en la lucha contra el Régimen, ningún programa de Unidad Popular contra el Régimen puede tener éxito. Cuanto menos, habrá que aceptar que es imposible un éxito duradero.

En fin, PSOE, PP, VOX y Cs son representantes del Régimen. O mejor, son Régimen. Unidas Podemos se mueve entre dos aguas. Puede servir para debilitar al Régimen y a la vez para apuntalarlo. Según le dé miedo perder unos votos u otros. Es una veleta a merced del viento que más fuerte sople.

Efectivamente consideramos que, en general, esos poderes económicos que llevan gobernando este país desde décadas no querían un gobierno en el que Unidas Podemos y el nacionalismo periférico de izquierdas tuviera un mínimo peso. Y, por cierto, eso creemos que cada vez es más evidente para una parte importante de la clase trabajadora, al menos la que entiende que hay poderes por encima de los partidos a los que votamos. Por lo que toca a Podemos, este no va a cuestionar el capitalismo, está claro; realmente ese objetivo no lo considera dentro del marco de posibilidades del momento actual; pero sí que va a ser un freno para que se pueda explotar de la manera más limpia y sana a la clase trabajadora en la línea del neoliberalismo que decíamos antes. Al IBEX 35 le supone un quebradero de cabeza gordo que tenga peso un partido con un discurso de izquierdas en lo social y cuyos vínculos con el poder económico son tan capilares. Si el objetivo es abaratar el precio de la mano de obra, pues como que con Unidas Podemos no va a ser tan fácil.

Sin embargo, también pensamos que es bastante probable que participando en un gobierno de coalición con el PSOE, Podemos se hubiera desgastado y hubiera perdido más credibilidad todavía de la que ya ha perdido. En fin, parece que a nivel mundial nos acercamos a una nueva crisis y “los mercados”, El Banco Mundial o Alemania no van a tardar en exigir a las clases populares en España que nos apretemos un poco más el cinturón. Y ante el engranaje del Régimen, medios de comunicación al frente, no habrá máquina de guerra electoral que vaya a poder decir que se puede hacer otra cosa que recortar. Y la esencia de Podemos en estos momentos, por más que puedan querer algunos de sus dirigentes, es no cuestionar el capitalismo. Bueno, lo probable es que Podemos tuviera que rebajar aún más sus exigencias, lo que llevaría a nuevas decepciones. Y para muestra un botón: el cambio desde “el PSOE es casta” hasta las súplicas del verano para que haya gobierno de coalición en absoluta minoría ha sido épico. Lo que fue posible hace tres años, ahora se ha vuelto imposible por arte de magia. Y es que realmente lo es para los oportunistas: la rueda del capitalismo solo gira en una dirección. O te lo cuestionas y dedicas tus esfuerzos a organizar a las clases que pueden construir una nueva sociedad o estás abocado a la impotencia.

La cuestión es que sea por el motivo que sea, en su intento de gobernar con el PSOE ha acabado no solo justificando un pacto con un partido en las antípodas de los intereses de las clases populares, sino pidiendo la intervención de Felipe VI. Para nosotros eso es solo muestra de su esencia oportunista. Al final acaba apuntalando el Régimen. Su programa efectivamente defiende cuestiones democráticas y sociales importantes desde el punto de vista de las clases populares, pero es que tenemos que asumir que por sí mismo es incapaz de llevarlo a cabo.

Las conclusiones son claras: debemos gastar todos los esfuerzos necesarios para organizar  a la clase obrera y direccionarla en la supresión del capitalismo; debemos educarla también políticamente para enfrentarse al Régimen y que abandere su oposición. Debemos mostrar las insuficiencias del mensaje de Podemos no solo para acabar con el capitalismo (que no lo pretende), sino para cumplir su programa. Pero, de cara a las elecciones del 10N, en tanto no tengamos una herramienta capaz de defender una sociedad socialista, debemos apostar por la mejor situación para la clase obrera.

Entonces, ¿cuál es el mejor contexto desde el punto de vista parlamentario para que podamos desarrollar esta política? Desde nuestro punto de vista el voto popular hoy debe ir dirigido a Unidas Podemos sin ninguna duda. Como explicábamos en el último artículo porque cualquiera de las otras opciones de gobierno significan recortes sociales y en derechos inmediatos. El empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y la represión no suelen ser buenos aliados de la movilización y la lucha. Pero además porque puede ser un compañero en la lucha contra el Régimen, depende de que hagamos bien nuestro trabajo, y porque un mayor peso de la socialdemocracia le resta potencia momentanea al fascismo.

Eso sí, no hay que olvidar que este último, pensando en el largo plazo, puede resultar fortalecido por: primero por las continuas decepciones que va a provocar en las clases populares y que puede aprovechar la demagogia fascista; segundo por su ideología burguesa y la imposibilidad de ver fascismo más allá de los grupos que copian los antiguos fascismos. Realmente contemplan el fascismo (dominación terrorista de la gran burguesía sobre la clase obrera) como una ideología burguesa más, es decir, no van ni a erradicarlo ni a luchar decididamente contra él.

En definitiva creemos que el voto debe ir para Unidas Podemos porque permitiría el mejor de los contextos posibles para avanzar en la construcción de un partido de la clase obrera y en la de la Unidad Popular. Ambas cosas, por supuesto se alimentan.

Las elecciones deben ser un escaparate, en la medida de nuestras posibilidades, para dar este mensaje.