Feminismo frente a la política patriarcal del capitalismo

(El posicionamiento de La Maza: Organización Comunista, sobre la liberación de la mujer obrera, ha cambiado tras la conferencia de 2021 ENLACE AQUÍ)

El primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino”. (“El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado”, F. Engels)

El patriarcado existe antes de la llegada del capitalismo, pero éste refuerza y profundiza la división sexual del trabajo: el trabajo para el mantenimiento de la vida (trabajo reproductivo o del cuidado) atribuido a las mujeres, y el trabajo para la producción de los medios de vida atribuido a los hombres. Con la acumulación del capital, la división del trabajo en la familia sirvió de base para distribuir la propiedad entre hombre y mujer. El trabajo doméstico pasó a segundo plano aumentando la desigualdad de género. Y por otro lado la existencia de trabajo doméstico reduce el valor de la fuerza de trabajo lo que repercute en un mayor beneficio para el capital. Además las mujeres pueden ser usadas como mano de obra flexible según las necesidades de la producción.

Las propias tendencias capitalistas unidas al patriarcado se han convertido en el sistema de mayor opresión para las mujeres, las políticas de austeridad son devastadoras para ellas.

El perfil del trabajador sin derechos y sobreexplotado tiene rostro de mujer, por tanto uno de los objetivos de la lucha feminista es acabar con esas políticas neoliberales y patriarcales porque se han convertido en la causa fundamental de la feminización de la pobreza.

Es incompatible defender el sistema capitalista y sus estructuras y apoyar la lucha feminista.

El capitalismo fomenta que la brecha de clases aumente, enriqueciendo más a los ricos y empobreciendo más a los pobres y, dentro de esa estructura, oprime con más fuerza a las mujeres, que son siempre las más desprotegidas.

El feminismo del siglo XXI debe entender que las propias tendencias del desarrollo del capitalismo, en alianza con los patriarcados está privando derechos conquistados a las mujeres, está articulando nuevos espacios de subordinación, incrementando la explotación.

El resultado es un creciente aumento de la violencia contra las mujeres con el objetivo de que acepten un nuevo rol en las nuevas sociedades capitalistas y patriarcales.

Así que la lucha feminista debe aspirar a la totalidad, porque requiere una reordenación de la sociedad y para eso es necesario tumbar a ese sistema capitalista que es su principal enemigo, el feminismo es uno de los principales motores del cambio de valores que opera en la sociedad, y junto a la lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres se lucha por la libertad, la democracia, por la igualdad y por una sociedad más justa.

Apostamos por un feminismo combativo, antipatriarcal y anticapitalista y científico. Porque para vencer necesitamos destruir las bases materiales e ideológicas que originan la desigualdad, la propiedad privada de los medios de producción y la división social del trabajo.